A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

LOGO-LECTURAS
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Velen y estén preparados, porque no saben cuándo llegará el momento. Así como un hombre que se va de viaje, deja su casa y encomienda a cada quien lo que debe hacer y encarga al portero que esté velando, así también velen ustedes, pues no saben a qué hora va a regresar el dueño de la casa: si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o a la madrugada. No vaya a suceder que llegue de repente y los halle durmiendo. Lo que les digo a ustedes, lo digo para todos: permanezcan alerta”.

Mc 13, 33-37

¡Parece increíble que ya llegamos al nuevo año litúrgico y casi al fin del año civil!  Cuántas cosas han pasado en este 2020 … apenas comenzó el año caímos en esta terrible pandemia llamada Covid-19. Cuánta incertidumbre y cuánto temor… pero a la vez cuánta esperanza y confianza que Dios nos acompañaba en el camino. Cuántas lecciones aprendidas, cuánta solidaridad hemos visto en todo el mundo. Y así seguimos, comenzamos el Adviento convencidos de que siempre hay que estar en vela, preparados, alertas, y a la vez seguros de que Dios camina con nosotros en cada momento… pero… ¿realmente estamos convencidos? ¿Realmente estamos alertas? O solo lo decimos porque es “lo correcto.” 

¿Qué significa para mí que estoy preparada y alerta? Para mí, significa que debo vivir en una forma tal que no me importe si llega sin previo aviso. Y esa forma de vivir “hace fácil el camino” a los otros/as que caminan conmigo. No estamos solos, el Señor ya está aquí con nosotros, pero cada Adviento nos invita a acercarnos más a Él. ¿Aceptamos esa invitación de acercarnos más a Dios con todo lo que implica?

Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter