El Baile de la atención

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La atención implica hacer un movimiento de disponibilidad hacia lo que hay en el presente, implica un salir de sí mismo, un “olvido de sí”. Si tu hijo se va triste al colegio y tú no te fijas en él, se irá triste sin que tú te enteres. Hacer un movimiento de disponibilidad hacia él significa que te fijarás en él, dándote la posibilidad de ser receptivo a lo que le pasa en ese preciso momento, y de paso, te abrirás también a la posibilidad de dejarte tocar por su tristeza. 

El hacer “un olvido de ti”, te implica en ese preciso instante abandonar tu diálogo interior y dejarte tocar por lo que está aconteciendo en ese momento. Y tocándote, el amor que sientes por él, te impulsará a acercarte a él, a pasarle una mano sobre su rostro y a decirle: no te preocupes, que juntos lo resolveremos…, no te olvides que te quiero. Es el baile de la atención. 

Y es que la atención es la puerta para el alivio, la ayuda o la compasión. Y lo cierto es que muchas veces ocurren cosas a nuestro alrededor que nos pasan desapercibidas bien sea porque la sobrecarga estimular nos obliga a seleccionar la información a la que atendemos o porque el nivel de estrés o de actividad hace que tengamos la mente ocupada en otras cosas. Teniendo en cuenta que el 49,5% del día vamos pensando en nuestras cosas…, quizás sin ser conscientes, podemos ir dejando desatendidos a personas por el camino, ya sea a un hijo, a un amigo, a cualquier otro en cuerpo o alma, herido… ¡o a nosotros mismos! 

Te propongo que, al acostarte, hagas un par de respiraciones profundas y busques momentos en los que sí te has dado cuenta de las necesidades de otras personas y las has podido atender y momentos en los que otras personas se han dado cuenta de las tuyas y te has sentido atendido. Piensa si esos momentos tenían en común el “olvido de si”, el baile de la atención.  

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