El desencuentro con la vida. “Kit de la esperanza”

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Vídeo musical Agárrate a la vida (Atacados y Rosana)

En no pocas ocasiones he escuchado frases como “no tengo ilusión por nada”, “para qué seguir viviendo” o “ya no puedo más, no tengo fuerzas para seguir adelante”. Y siempre les he mirado a los ojos y he visto en su mirada una inmensa tristeza.

Y me imagino a la samaritana caminando hacia el pozo, sin horizonte, cabizbaja, sola, harta de buscar la felicidad, insatisfecha con la vida. 

Bebía, pero nada le saciaba su sed.

No hay vida fácil. No hay eterna sonrisa. Todos experimentamos dolor emocional, desánimo, falta de energía, soledad, desesperación, tristeza… Todos hemos pasado alguna época en la que se siente un vacío que no hay manera de llenar y lo único que apetece es llegar a casa, no hacer nada, no estar con nadie.

Hay momentos en que la travesía de la vida se complica y falta el ánimo, la energía y la ilusión para seguir haciendo camino. 

Todas las personas experimentamos esos sentimientos. Lo que cambia es la forma en que los afrontamos y los recursos que se ponen en juego para evitar caer al “pozo del abismo” o, incluso, una vez en su interior, no permanecer en él más tiempo del conveniente.

En realidad, no queremos dejar de hacer esta travesía. Lo que buscamos es dejar de sufrir, que la herida deje de supurar. Paz.

     Y Jesús, sentado en el pozo, se encontró con la samaritana y le dijo: “Dame de beber”

Abre tu corazón. Dame lo que eres con tus fortalezas y debilidades, con tus logros y tus miserias.

Y ¿qué puedo hacer? Kit de esperanza.

  • Permitir que fluyan las emociones. Tomar conciencia de las mismas. Descubrir qué se esconde detrás de cada una, por qué nos sentimos así y cuál es la causa que lo ocasiona. 
  • Regular esas sensaciones y los pensamientos que generan para que no nos boicoteen. No entrar en bucle. Por ejemplo, visualizar ese pensamiento en una pantalla táctil. Acercar el dedo, y pasar la pantalla. Se acabó. Realizar una tarea que ocupe y despreocupe la mente.
  • No pensar en el pasado que angustia ni en el futuro que genera ansiedad. Centrarse en el aquí y ahora. Hacer uso de técnicas de relajación.
  • Realizar alguna actividad física, algún deporte, diario, constante para segregar hormonas que contribuyan a mejorar nuestro estado de ánimo. Empezar caminando entre 30 y 45´diarios. 
  • Elegir aquellos alimentos que nos ayudan en nuestro bienestar.  Evitar excitantes.
  • Buscar aficiones o, si no se tienen, participar en nuevas actividades que ocupen el tiempo libre.
  • Establecer relaciones cercanas con alguna persona que no esté pendiente de tener más o menos “likes” en redes sociales. Una buena conversación evita el aislamiento.
  • Relativizar lo que nos ocurre haciendo uso del humor.
  • Y por último, darle contenido a la vida. Contemplar una escena de la naturaleza. Escucharla. Disfrutar de lo que nos rodea. Realizar alguna actividad altruista. Cultivar el interior. Generar una ilusión para poner luz en el camino. Establecer metas para conseguirla. La ilusión da fuerza, mejora el estado de ánimo y entusiasma. Y, después, ya llegará la esperanza.

Y ella, dejó su ánfora, y corrió a contar su experiencia de encuentro con entusiasmo e ilusión. Fue a buscar agua material y encontró otro agua.

Tal vez andamos a la búsqueda de ‘pozos’ cuya agua no nos saciará”. 

Papa Francisco.

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