En medio de la oscuridad se alza un canto de esperanza

SANTA CECILIA (1)
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Estas semanas los medios de comunicación se hacen eco de varios sucesos que no nos dejan indiferentes: el incremento de brotes del Covid-19, las defunciones a causa de éste, las restricciones de movilidad con el consecuente cierre de negocios, la preocupación psicológica, económica y espiritual de todos… Y si no era poco, se suma la violencia por el fanatismo de unos causando la muerte a inocentes. 

En este inicio del curso escolar y las actividades, muchas de ellas ni iniciadas y seguramente trasladadas telemáticamente o a tiempos mejores, cuando todo parece oscuro y en medio de tanto caos, un canto de esperanza se eleva para la humanidad hacia a Dios. 

Nos remontamos a la ciudad de Roma en el siglo III d.C., Cecilia, virgen y mártir, a través de su fe y testimonio, acompañó a su marido Valeriano en la fe y a vivir juntos su matrimonio. El ejemplo de vida cristiana de la pareja fue el descubrimiento de Cristo para muchos. Pero todo se truncó con las nuevas persecuciones de Diocleciano sufriéndolas en cuerpo y alma Cecilia, Valeriano y otros compañeros. El texto de la pasión de Cecilia recuerda el proceso de su martirio, primero encerrada en una habitación con vapor caliente, y observando que no resultaba, procedieron a la decapitación. El texto recuerda que fueron hasta tres los intentos. Cecilia delante de tal martirio, ofreció su vida y en medio de tanta violencia, un canto de esperanza se alzó entre los presentes. Recuerdan que estuvo hasta tres días rezando y cantando hasta que murió. Su cuerpo fue sepultado primero en las Catacumbas de san Calixto en la cripta O, al lado de la cripta de los Papas mártires de esa época. Más adelante, trasladaron su cuerpo donde tenía una propiedad y que donó para edificar una Iglesia, que es la actual Iglesia de santa Cecilia en el Trastevere de Roma. 

 En la foto podemos observar la escultura de Stefano Maderno realizada en el 1600 que, con gran fineza y respeto, captura en el mármol blanco ese momento de deposición del cuerpo sin vida de Cecilia. 

San Pablo nos invita a decir juntos «con salmos, himnos y cantos espirituales, cantad y alabad de todo corazón al Señor» (Ef 5, 19).

Que no nos falte el canto a aquellos que a través del arte encontramos la oportunidad de orar en medio de la oscuridad, para elevar nuestra vida a Aquel que conforma nuestra vida y esperanza. 

Hoy nuestra oración por ellos: artistas, músicos, poetas, dramaturgos, literarios…

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