entre la atención y la indiferencia (1)

Entre La Atención Y La Indiferencia

Vivir Paso A Paso

Queremos vivir plenamente, pero a veces nos descubrimos adormecidos, abotargadas, en medio de una indiferencia que más se parece a la muerte, aunque sea en vida. Vivir es más que eso. Implica exponerse, no renunciar a saborear cada experiencia, dejarse afectar, atreverse a experimentar lo grande y lo pequeño, lo apacible y lo inquietante. Implica, en definitiva, abrir los ojos para no perdérnoslo y despertar nuestra atención.  

Me gusta pensar que prestar atención es una forma de cuidar y de querer, más que una cuestión de esfuerzo o concentración. «Amar es estar atento» dice Simone Weil, y casi que también podríamos decir que “atender es ser amante”. Creo que en el fondo de eso se trata, de situarnos en la realidad como quien todo lo admira y lo respeta, lo acepta y lo recibe; con la determinación de que nada nos sea ajeno ni nos deje indiferente, incluso aunque a veces duela. 

Podemos hacer la prueba en este preciso instante: ¿Qué cambia en mí si pongo algo de atención a lo que me rodea, al lugar donde estoy, al aire que respiro, los sonidos que me envuelven? ¿Y si atiendo ahora a las personas de mi vida, las de cerca y las de lejos? ¿Y al atender a mi propio interior, lo que siento, lo que pienso, lo que soy? ¿Quién o qué necesita ser cuidado? ¿Cuánta vida estoy recibiendo y se vuelve inédita al poner algo de atención? 

Tal vez así, entregándonos al arte de atender-amar, podamos ir encaminándonos hacia una existencia más consciente y, por tanto, más viva, libre y humana. La vida toda alcanza tal densidad que no podemos permitirnos escapar, sino abrirnos a la belleza de la vida y a la plenitud que esconden las cosas.

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