Entre La Incertidumbre y La Certeza

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Nunca pensé que yo viviera esa experiencia de esta forma.

Ciertamente sí que la había vivido de otras maneras. Ya había sentido en mi vida cómo a veces todo se viene abajo; cómo todo aquello en lo que estás embarcado, naufraga.

Entonces me saltaba esta canción, y conectaba con una experiencia profunda que me daba paz, con un deje de tristeza por lo perdido, en lo que tanto te has comprometido.

Hay canciones, imágenes, recuerdos, personas, textos, …, que resultan claves en tu vida, que te configuran, que vuelven a ti en ciertos momentos. Ellos expresan experiencias fundantes con las que tú conectas. Esas experiencias son para mí una roca segura, y emergen cuando alrededor las cosas se tambalean. A veces, la única certeza.

Ahora que la pandemia se presentó intrusa en nuestras vidas, me ha vuelto esa canción, me he agarrado a esa experiencia. Aquello que todos tenemos como cierto, certeza que solemos marginar de nuestra memoria, de la que Pablo Neruda dice en “Sólo la muerte”:

A lo sonoro llega la muerte

como un zapato sin pie, como un traje sin hombre…

Ella se nos hizo insolente. Tomamos conciencia temerosa de nuestra fragilidad. Lo que parecía lejano, cada vez se hizo más cercano, en ese amigo tan fuerte, en ese vecino de ahí mismo… Pero más que esa “ruleta rusa”, para mí es ver cómo todos los proyectos se caen uno tras otro, cómo lo previsto queda anulado, cómo hay que reinventarse a cada rato con la conciencia de que también volverá a ser cancelado… Esa incertidumbre continua…

Y entonces vuelve esta canción. En mí hay otra certeza. Sí. Al final, sólo Dios queda junto a mí cuando todo se derrumba, Él no puede ser anulado. En Él, la esperanza se sostiene. Sólo Él.