ÉXODO Y ÉXTASIS en Ignacio de Loyola. Aproximación a su autobiografía (SalTerrae)

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Dice en la contraportada del libro “cada tiempo tiene su modo de interpretar a los santos”. Y es cierto porque, aunque ha pasado mucho tiempo, casi cinco siglos y este espacio de tiempo le haga aparecer como alejado de nosotros sin embargo esta aproximación a la vida y a la autobiografía de Ignacio de Loyola nos demuestra que sigue estando vigente y tiene mucho que decir y aportarnos hoy a nosotros.

Ignacio no elige su vida como nos sucede a cada uno de nosotros. Muchas veces nos sorprende y nos lleva por derroteros que no habíamos pensado ni imaginado. ¿Cómo afrontarlo? Es en el modo de vivir lo que acontece como nos los jugamos todo.

La vida de Ignacio sigue causando admiración y suscita no pocas preguntas. Al principio está marcada por las luchas y reconciliaciones: imagen de sí, sueños, relaciones… Lucha y salida de uno mismo, en un doble movimiento y de ahí el nombre del libro: esfuerzo, salida, éxodo, búsqueda de Alguien que más allá de las propias limitaciones le lleva precisamente al Encuentro, al gozo profundo, al éxtasis. Su vida (y la nuestra) es como una peregrinación, porque Ignacio es un verdadero peregrino, se siente itinerante en búsqueda, se dirige hacia… aún sin saber muy bien cómo hacer. Va haciendo amino en cada decisión. Como peregrino viaja por diversos lugares, sorteando las dificultades que van apareciendo, saliendo de sí mismo, “del propio amor, querer e interés” caminando y discerniendo caminos que le lleven precisamente al encuentro con Dios y la paz con uno mismo.

De temperamento apasionado nos indica con su vida el aunar, encontrar el punto medio, de equilibrio, es decir: trabajar como si todo dependiera de nosotros y confiar en Dios como si todo dependiera de Él. Sabernos vulnerables, pero sostenidos por Dios. Realizar la tarea que nos corresponde como personas, pero a la vez sabiendo que Dios actúa a través de nosotros.