El 25 de agosto de 1855, S. Antonio Mª Claret firmaba «por la gracia de Dios», en Santiago de Cuba, el inicio de una nueva congregación. Hoy, las Religiosas de María Inmaculada Misioneras Claretianas. Entonces, «Religiosas del Instituto Apostólico de la Inmaculada Concepción de María Santísima, Madre de Dios y Señora nuestra». Siempre, consagradas. Siempre, apóstoles, misioneras. Siempre, bajo el amparo de María Inmaculada, en lucha contra el mal en cualquier de sus formas.
Sin embargo, nosotras celebramos nuestra Fundación el 27 de agosto, dos días después, cuando Mª Antonia París, nuestra Fundadora, profesa como «primera Claretiana» de la Historia, en manos de S. Antonio Mª Claret, nuestro Fundador.
Es entonces, cuando realmente, se inicia nuestra Congregación…. Y así hasta hoy. Y hasta que Dios quiera, como Dios quiera, con la única intención de que Dios sea más conocido y amado por todos (Claret) trabajando hasta morir en enseñar el Evangelio a toda criatura (París), como una sola familia y un solo corazón en la Iglesia.
¡Gracias a todos los que os unís a nuestra fiesta! ¡Pedid por nosotras!