“HABLA POR MI, AMA POR MI” Auxi Villafuerte

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Hay una frase de Joseph Conrad que dice: “Vivimos como soñamos, solos”. Quizás y desgraciadamente, para muchos, puede que esto sea una realidad. Puede que estar solo sea, incluso, una opción de vida.  Pero para mi no lo es. He decidido seguir un camino. Él me eligió, me buscó y puso delante de mí un mundo lleno de retos y Esperanza. Me pregunto más de una vez cómo es que me ha elegido o me ha llamado. Y no lo entiendo, porque me siento torpe, reacia, pobre de corazón… A veces quisiera salirme de todo esto, ocultarme y ser invisible… Pero no puedo porque tengo en mi vida experiencia real de Dios, de su Amor y aunque no quiera, eso exige de mí un deber para con otros.

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Estoy casada, soy madre de tres hijas (pre-adolescente, adolescente y casi saliendo de la adolescencia), soy hija en un momento en que nuestros padres empiezan a ser también tus hijos, trabajo como diseñadora gráfica en televisión y pertenezco a una comunidad de seglares claretianos.

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Mi vida, un poco de locos. Tengo la sensación de vivir en una carrera constante. Cada mañana, antes de comenzar mi maratón particular, rezo las palabras de Claret: “HABLA POR MI, AMA POR MI”. Esa pequeña oración diaria, me centra.

Tengo la suerte de tener un trabajo que me encanta. El trabajo de diseño en comunicación,   te obliga a estar atenta a las nuevas tendencias, a observar cómo es la mejor forma de transmitir un concepto, a estar imaginativa y creativa las 24 horas del día, a colaborar con un equipo de personas donde cada parte es muy importante para que el producto final sea satisfactorio y estéticamente bonito. Es un trabajo vertiginoso, de conceptos muy rápidos… Ante los conflictos, ante la crisis que azota a todos los trabajos y está haciendo que vivamos tiempos complicados, ante decisiones que no te gustan, tener esta oración  de Claret presente, me hace ver y actuar de diferente manera.

FotoAuxiCon respecto a mis hijas, las amo profundamente, con un Amor grande e infinito, pero en muchas ocasiones igualmente torpe. Ellas aprenden a ser hijas a la misma vez que nosotros aprendemos a ser padres. A veces no sé cómo hacerlo y paso de la preocupación a angustiarme. Sé que no debo y que no es bueno, porque en vez de ser optimista y tener esperanza, termino de bronca. Y rezo, sí que rezo a todas horas por ellas, para que les guíe y les muestre todo lo que valen, todo el Amor que viene de Dios y que ellas pueden dar al mundo, toda su dulzura y su perfección. Y que les enseñe a quererse, a valorarse, a dignificarse. Que no rechacen el Amor de Dios, porque les suene a beaterío de iglesia. El Amor que ÉL nos enseña es el amor del perdón, el amor de la verdad, de empezar cada día, de levantarnos si caemos, es el Amor que como padres tenemos juntos y que nos hace tener una luz especial para poder guiarlas, aunque a veces nos duela o no entendamos nada.

Y doy gracias a Dios cada día, por mi trabajo, por mi comunidad, por mi familia, por mis amigos. Soy lo que soy gracias a todos ellos. Son el reflejo de Dios en mi vida y me recuerdan cada día cuál es mi CENTRO.

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En vísperas de Adviento, ¿Qué espero? No dejarme vencer, me niego a estar sembrada en terreno de zarzas, que los afanes de la vida me vuelvan estéril. Cada día, sí, cada día comienzo mi dieta. Ya no me planteo ni cuantos kilos tengo que perder, sólo aspiro a hacer la dieta un sólo día bien.  Lo mismo intento hacer con mi vida. Sólo un poco mejor cada vez. Igual aspiro a muy poco y cada día, sí, también cada día tengo que recomponerme y decir, hoy y sólo hoy puedo, mañana empezaré de nuevo…

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Auxi Villafuerte