ILUMINADOS POR LA LUZ PERPETUA

Iluminados por la luz perpetua
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Va siendo muy normal que, con motivo del día de los Fieles difuntos, los cementerios organicen conciertos de música clásica mientras la gente visita a sus seres queridos. Invito yo también a escuchar una obra clásica que considero muy apropiada para este tiempo.

Teniendo en cuenta el dolor (comprensible) por la pérdida de un ser querido, la música nos ayuda a vivir con la esperanza de una vida eterna luminosa y de un descanso con la visión y gozo de Dios. Una multitud de compositores han plasmado magistralmente las oraciones de la misa de difuntos, llamadas normalmente REQUIEM, pero en el tema que he elegido, la música ahorra lágrimas y gorjea melodías, acordes y cadencias más bien triunfales por la esperanza de una vida de plenitud y de la resurrección promesa.

El Requiem à 15 in A-Dur de Heinrich Ignaz Franz von Biber, compositor alemán nacido en 1644, contrasta con la imagen disonante de la muerte y lamentaciones de otras composiciones suyas (normalmente en tonos menores) reflejando, con tonalidad mayor, texturas sonoras y una singular inclusión de trompetas que nos hace notar una exultación jubilosa del alma que ha hecho un viaje hasta el más allá. Seguramente el compositor tenía claro la virtuosidad del difunto para quien había osado musicar el texto litúrgico.

Es evidente que el Réquiem à 15 de Biber es una obra de gran alegría y triunfo para una vida vivida con la esperanza de la recompensa del cielo. Adjunto el enlace al Introito, pero invito a escuchar todo el Réquiem, con las distintas partes de la misa.

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