Inmaculada 2018: LIBREMENTE Y POR SU PROPIA VOLUNTAD

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“La encarnación no sólo fue obra del Padre, de su Poder y de su Espíritu, sino también la obra de la voluntad y de la fe de la Virgen. Sin el consentimiento de la Inmaculada, sin el concurso de la fe, ese designio era tan irrealizable como sin la intervención de las propias tres Personas divinas. Sólo después de haberla instruido y persuadido, la toma Dios por Madre y toma la carne que Ella consiente en prestarle. Así como Él se encarnaba voluntariamente, quería así mismo que su Madre lo pariera libremente y por su propia voluntad” (Nicolás Cabásilas).

Las Claretianas nos llamamos “Religiosas de María Inmaculada Misioneras Claretianas” y estamos de fiesta. Todos lo estamos. Ella, la Inmaculada, la llena de gracia, es también la llena de esperanza. pues para “Dios todo es posible” y María lo cree firmemente. Libremente. No en el aire. En su propia carne. En lo más concreto.

Que ella sea la “gran señal en nuestro caminar” como dicen nuestras Constituciones y nos ayude a no perder la esperanza y la libertad. Nunca.

 

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