A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

Inmaculada

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Porque no hay oscuridad que no pueda ser iluminada,

ni abismo que pueda convertirse en camino.

Su cuerda está tendida… 

todo empieza por tu «hágase».

Como con María, la Inmaculada.

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