“¡Ay de mí si no comunicare!”

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Un tema muy recurrente es si la Iglesia comunica bien o comunica mal. Como todo en la vida, depende… La Iglesia comunica bien cuando lo hace desde el testimonio, la verdad y la caridad.

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El miedo, la inseguridad, los complejos, los tics, tanto “secretistas” como de puro marketing y de búsqueda sin más de la notoriedad y de sumarse a la ola de la moda… son los enemigos de la verdadera comunicación de la Iglesia y en la Iglesia.

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Clave de la comunicación es ser uno mismo, y la Iglesia, en su tarea comunicativa, debe ser humildemente ella misma.

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Un ejemplo luminoso de buen comunicador lo es el Papa Francisco, como en su día lo fue san Juan Pablo II.

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En cualquiera de los casos, el “¡Ay de mí si no evangelizare!” de san Pablo, hoy, ayer y siempre –muy singularmente hoy en la sociedad de la comunicación- se puede traducir perfectamente en “¡Ay de mí si no comunicara con la vida, con las obras y con los medios de comunicación!”.

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Jesús de las Heras Muela

Director del semanario ecclesia y del portal web ecclesia digital