La bondad amorosa y el método científico

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En el año 2002, uno de los neurocientíficos más relevantes en el panorama internacional, R. Davidson, se reunió con el Dalai Lama que le motivó a que investigara no tanto sobre el estrés y la ansiedad sino sobre la bondad, la compasión y la ternura. Davidson se comprometió a cambiar la dirección de sus investigaciones y desde entonces comenzó a estudiar estos conceptos que dentro del campo científico nunca habían sido considerados. A partir de entonces, la ternura, la bondad amorosa y la compasión serian objeto de estudios con el método científico, que tanto valoramos en la sociedad occidental.

Te propongo una práctica de bondad amorosa. Durante unos segundos te concentras en los movimientos de tu cuerpo al inspirar y al espirar. Luego, imagínate a una persona a la que quieres, imagina que está sentada junto a ti. Piensa en él o ella, toma conciencia de su condición humana: de su fragilidad, de sus necesidades, de su sufrimiento, de sus momentos de felicidad… ahora haces lo mismo, pero contigo, de tu condición humana… 

E interiormente te repites las frases de bondad amorosa: ojalá que podamos ser felices, ojalá todo nos vaya bien, ojalá que podamos alcanzar la paz, ojalá que todos nuestros sueños se cumplan. Y repites de nuevo esas frases, varias veces. Para terminar, puedes hacer una respiración profunda, abrir los ojos y observar cómo te sientes. Cada vez que practiques puedes traer a la escena a una o varias personas a las que quieras o incluso con quien tengas algún pequeño problema o no te lleves bien. Y en la medida que lo hagas, puedes ir ampliando el círculo de personas hasta abarcar a toda la humanidad. Es una forma fácil y sencilla de comenzar la transformación de la mente y del corazón y desde mi transformación personal, poder crear un mundo mejor.

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Gracias por mi nombre

Si alguien sabe lo importante que es tener nombre propio es María, la de Magdala. Algunos la llamaban Magdalena. Otros la buscaban