La Noche de San Juan y el Solsticio de Verano

Noche de San Juan (1)
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Las noches del comienzo de invierno y de verano están cargadas de magia y simbolismo. El solsticio de verano es el 21 de junio pero se celebra en torno al 23-24 de junio, las noches más cortas del año. 

El 24 de Diciembre los Dioses se convierten en Hombres (Cristo se encarna en la mujer María); y el 23 de Junio los hombres aspiran a convertirse en dioses. Para ello, el ser humano deberá tomar conciencia de su verdad más profunda, vaciarse del propio Ego y todo lo que impide “ser como dios”, en contacto con la energía de los cuatro elementos básicos: aire, fuego, agua y tierra.

Por la respiración profunda y el contacto con el aire, los odios, rencores, miedos, culpas, los deseos más profundos de cambio… son concienciados. Las propias sombras y todo aquello que limita se arroja al fuego que destruye, quema y purifica. En esa hoguera de la noche de San Juan el ser humano queda liberado, y convertido en ser luminoso. El ruido de los cohetes contribuye a alejar las sombras y las bengalas iluminarán el vacío dejado por ellas. Las danzas en tono a las hogueras expresarán la alegría de la recreación. 

La sabiduría popular busca fuentes de energía y así, en algunos lugares celebran las hogueras en la playa, o junto a ríos y fuentes, y a la danza purificadora con el fuego sigue el baño en el agua, como un nuevo bautismo o renacimiento. No faltarán buenas comidas para alimentar el nuevo ser, enriqueciendo con el cocinado los productos que la tierra ofrece generosamente. Así como alimentan los abrazos, las risas, el conversar con la familia y amigos, todos aquellos con los que compartimos deseos y sueños. ¡Feliz Noche!

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