Lucha por la justicia para lograr un “mundo nuevo”

Lucha por la justicia para lograr un “mundo nuevo”

 

Hacíamos el mes pasado una invitación sencilla, pero contundente y cargada de reflexión, a plantearnos este 2014 que apenas ha nacido como doce meses en los que trabajar por una paz viva. Decimos ahora que apenas ha nacido pero, ya en este mes de enero que queda atrás, la actualidad nos ha planteado multitud de retos –locales, nacionales e internacionales- que han puesto a prueba nuestra intención de ser constructores y constructoras de paz. El tiempo vuela y, ciertamente, no se puede desaprovechar el momento. Más cuando cada vez es más evidente y palpable el momento histórico que nos está tocando vivir y las esperanzadoras propuestas de cambio radical que flotan en el ambiente.

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Lanzaba al mundo Pablo VI, en su mensaje por la paz del año 1972, una frase que más tarde popularizaría Juan Pablo II en una visita a América Latina: “Si quieres la paz, trabaja por la justicia”. ¡Qué bello horizonte y programa para un cristiano, para una cristiana! Construir el Reino, traer esa ansiada paz viva, a través de un trabajo sincero y coherente por la justicia. Hagamos uso de nuestra ya habitual metodología para desentrañar algunas pistas acerca de qué puede ser eso de trabajar por la justicia desde la perspectiva cristiana.

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VER

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Decía Monseñor Romero (quizá por fin santo “oficial” de la mano de Francisco): “La Iglesia no puede callar ante esas injusticias del orden económico, del orden político, del orden social. Si callara, la Iglesia sería cómplice con el que se margina y duerme un conformismo enfermizo, pecaminoso, o con el que se aprovecha de ese adormecimiento del pueblo para abusar y acaparar económicamente, políticamente, y marginar una inmensa mayoría del pueblo. Esta es la voz de la Iglesia, hermanos. Y mientras no se le deje libertad de clamar estas verdades de su Evangelio, hay persecución. Y se trata de cosas sustanciales, no de cosas de poca importancia. Es cuestión de vida o muerte para el reino de Dios en esta tierra (Homilía 24 de julio de 1977, I-II p. 142).”.

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Qué actuales sus palabras… Cuánto contenido y cuánta reflexión… “Se trata de cosas consustanciales, no de cosas de poca importancia”, dice Romero, y se refiere con ello a las injusticias de orden económico, político y social. Piensa ahora en tanto desahucio de manos de bancos que han duplicado sus beneficios el año pasado, en tantos casos de corrupción que pasan de largo y se olvidan ante el nuevo caso de corrupción cada vez más flagrante, en la cada vez mayor desigualdad entre los más ricos y los más empobrecidos de la tierra… Nos recordaba el demoledor informe presentado por Intermon Oxfam que las 85 personas más ricas del planeta (piensa ahora en el reducido espacio donde pueden caber 85 personas, quizá en el mismo lugar donde estás leyendo estas líneas), que esas 85 personas tienen las misma riqueza que la mitad de todo el planeta que menos tiene. Frente a eso, Jesús, nos pide reflexionar y pasar a la acción.

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JUZGAR

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Se vuelve una tarea fundamental que los cristianos y las cristianas, en la tarea de la construcción del Reinado de Jesús, nos impliquemos personal y directamente en la lucha por la justicia aquí en la tierra. No como un mensaje, no como una perspectiva, no como una conversación de barra de bar, sino arremangándonos y poniéndonos manos a la obra. Es necesario manifestar públicamente nuestra opinión ante determinados temas que aumentan la desigualdad, que restan derechos, que pisotean los derechos humanos especialmente de los más débiles. Y no hablamos aquí, ojo, de adherirnos a tal o cual línea política (qué ojalá que cada uno encuentre la suya y le sirva para transformar el mundo). De lo que estamos hablando es de visibilizar nuestro compromiso cristiano más allá de los tres temas en los que habitualmente nos hemos visibilizado. ¿Has protestado ya porque desde hace más de un año los inmigrantes sin papeles no tienen derecho a la salud en nuestro país? ¿Habéis hablado del tema en vuestra comunidad? ¿Has hecho uso de las redes sociales a tu alcance para denunciarlo, para buscar soluciones, para movilizarte y movilizar a los tuyos? No podemos reducir la lucha por la justicia a los temas que los demás consideran “de Iglesia”. De Iglesia es todo aquello que atente contra los empobrecidos, contra los débiles, contra los preferidos de Jesús. Ser “provida” (y discúlpennos si la frase les resulta polémica y sienten que se alimenta de la polémica) es serlo también cuando la persona ya ha nacido y hasta que tenga garantizada una pensión digna. La vida es larga. Nuestra lucha por la justicia también ha de serlo.

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ACTUAR

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La motivación que nos ha llevado a proponer como tema para este mes la justicia, no es otro que la anual campaña de Manos Unidas que este año lleva por lema “Un Mundo nuevo, proyecto común”. La propuesta general, basada en el 8º Objetivo de Desarrollo del Milenio que busca “fomentar una asociación mundial para el desarrollo”, nos invita a pensar en un mundo nuevo ahora que, como decimos, parece que están empezando a cambiar las cosas. Lanzan, para ello, varias propuestas cargadas de contenido y que, a lo largo de todo el mes, se podrán encontrar en su web y en las distintas posiciones pastorales. Os invitamos a que reflexionéis sobre esos materiales y, a la luz de la injusticia que hemos analizado y del llamamiento (quizá muy vehemente) que hemos hecho, penséis en cómo es ese mundo nuevo que soñáis, qué tiene de realmente nuevo, qué necesita ser cambiado. Cuando deis con ello, cuando encontréis el camino tangible de llevarlo a la práctica, entonces, poneros manos a la obra. ¡Es la hora! ¡No podemos esperar!

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En nada nos vemos y hablamos ni más ni menos que de ayuno… ¡Llega en nada la Cuaresma!

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Miguel Ángel Vázquez

@MAVazquez22

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