Mª Antonia Paris

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17 de Enero, una mujer menuda, de salud frágil y empeño firme, muere en Reus al amanecer. Una mujer de fe y de esperanza. Una mujer que podría haber pasado totalmente desapercibida si muchas otras no se hubieran unido a su sueño y a su proyecto, iniciado con Claret en Cuba años atrás.

Su nombre, Mª Antonia París. Su vocación, misionera universal. Su origen, nacida en Vallmoll, cuando su madre viuda huía de la guerra del francés.

Desde el principio, incluso antes de nacer, la dificultad fue su compañera de viaje. Y murió discutida y vilipendiada por buena parte de sus propias hermanas de Congregación, una vez ya muerto el P. Claret.

Por eso tiene más sentido recordar una vez más su deseo y sus palabras insistentes:

“Esto lo digo para que todas las que vendrán aprendan a esperar contra toda esperanza”…

¿Qué mejor manera de celebrar su legado que seguir aprendiendo una y otra vez, juntos, a esperar contra toda esperanza?

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Es un mandato que nos toca de cerca: yo soy siempre una misión; tú eres siempre una misión; todo bautizado y bautizada