Mi Palabra: «DESCALZARSE» Mayte Garitagoitia rmi

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¿Una palabra que exprese la raíz o lo esencial que da sentido a mi  vida? Ufffff!!! No es fácil pero creo que ya lo tengo. Mi palabra es DESCALZARSE.

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Mi vida, mi vocación, la definiría como un camino con distintos puertos. Un día hace ya muchos años sentí la llamada del Señor a entregar mi vida. Y esa llamada la escuché desde la Palabra que me invitaba a “dar gratis lo que gratis había recibido” (Mt 10, 7). ¿Y qué es lo que había recibido? Una familia donde me sentía querida, cuidada y donde recibí mi fe, amigos, estudios, sueños, proyectos…y es desde este primer momento cuando comienzo a sentir la llamada a descalzarme. Descalzarme de “mis caminos” los que yo misma me  había trazado para abrirme  a los que Él me señalaba  y me llevaban a una tierra distinta. En su Palabra comencé esta apasionante aventura en nuestra familia de Misioneras Claretianas.

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Superados los primeros años de formación vinieron los primeros destinos Huércal-Overa, Tenerife… años de descubrimientos, de intensa y gratificante vida apostólica, de vivir a fondo la vida comunitaria con sus luces y sus sombras… años también de descalzarse de ideales y utopías para pisar la realidad con su día a día. Descalzarse de idealismos para desde el vivir cotidiano con toda su carga de monotonía, vivir anclada en su Palabra y fiel a la palabra dada. Descalzarse para vivir la Alianza.”Tú eres preciosa para mí…” (Is 43, 4)

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MAYTEMás tarde llegó el destino a India. ¡Wow! Esto era lo eternamente esperado, ir a misiones. Claro que una cosa es lo que esperaba y otra lo que llegó. Aquí literalmente tuve que descalzarme para entrar en una  nueva cultura, para desaprender lo aprendido, para impregnarme de lo nuevo, para unas veces andar caminos nuevos y otras desandar lo andado por haberme equivocado. Toda una escuela de desprendimiento y entrega generosa. De nuevo en medio de tempestades y huracanes su Palabra mantuvo la mía “Yo estoy con vosotros…” (Mt 28, 20) yo sólo tenía que ir descalzándome poco a poco y acoger lo nuevo que recibía. Y cuando mejor estaba, por circunstancias familiares llega la vuelta a España y el desarraigo. Un nuevo descalzarse.

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Luego llegó la misión en Sevilla, nueva etapa de la vida. Al principio sentirte un poco “extranjera” en tu propia tierra y momento de pérdidas significativas. Nuevos desprendimientos que te llevan a descalzarte de afectos que desgarran el corazón.

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Y cuando ya te has recuperado y centrado en la nueva misión el Señor y las hermanas me “sorprenden” con una nueva misión. Y en esta sí que me tengo que descalzar para entrar en la tierra sagrada de cada hermana y acoger lo que cada una es.

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Si tuviera que elegir un lema sería: “Vivir Descalzándose”. Puedo decir sin lugar a dudas que su Palabra es compañera de viaje, luz, consuelo y fortaleza. Que cada día siento su llamada a caminar a “pie descalzo”. Cuando en mi interior resuena su Palabra hace posible que yo le dé la mía, mi palabra, mi deseo, mi intento, con serenidad y alegría.

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Y por último sólo me queda deciros que vivir descalzándose hace feliz.

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Mayte Garitagoitia rmi