Mi Palabra: «HERMANA» Jolanta Kafka rmi

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest

Te doy mi palabra  hermana, hermano…

.

Mi palabra: con ella me identifico, con ella me remonto… soy HERMANA.

.

Te lo cuento un poco y para ello te invito a hacer  un paso hacia atrás en el tiempo. Cuando – hace bastante ya – empecé a sentir este deseo, que con el tiempo identifiqué como vocacional (por enterdernos: sentir que Dios me llamaba), no sabía  otro nombre  que éste: te invito a ser hermana… quisiera ser una hermana.

.

996902_489176604506035_646110595_n Este deseo que advertía, me sorprendía igual caminando por la calle, que en la clase, que en la oración, que con los amigos… Era algo parecido a cuando una está enamorada: un sentir te habita, te despierta, te viene al encuentro en situaciones menos pensadas. Mi amiga se ha roto el brazo, los médicos se lo han arreglado bastante mal. Otro compañero dice !qué pena! , ¡una chica tan bonita!. Le respondí espontáneamente que el médico tenía que  hacerlo bien no porque era guapa, sino porque era una  persona…; con esto empezó a bromear: ¡tú sí que vas a ser una monja! Y ¿qué le dije? Que monja seguramente no, pero sí… algo como ser hermana rondaba por mi cabeza.

.

No sé si conoces estos sentimientos: hay algo latente en ti y… en encuentros, situaciones sale  a flote, como si se activara. Así en mí, el deseo se hacía cada vez persistente, pero se mezclaba con el miedo de afrontarlo y de dejarme engañar por una ilusión. Era una pelea interior entre el rechazo y la atracción. El querer desentenderme y volver a encontrarme con la misma palabra, que poco a poco, por encuentros y contactos,  iba definiéndose en mi interior: hermana-misionera.

.

535764_489174367839592_2078226495_nPero, al mismo tiempo, delante de mí crecían dos grandes montañas que me parecían imposibles de superar: la oposición de mi familia por un lado, que no entendían mis búsquedas, y la carrera de ingeniería, por otro, que si bien no era el sueño de mi vida, me ofrecía un tipo de relaciones y valores que eran como imán negativo “distrayéndome” de lo que en mi interior iba cobrando claridad. Necesitaba a alguien que me acompañara. Un sacerdote, moderador animador del grupo  juvenil de la parroquia me ayudó a tomar conciencia  de lo que pasaba y lo que ahora cuento…; descubrirlo e ir asintiendo a esta nueva realidad me entusiasmaba. Empecé un serio discernimiento… ¿qué me mueve?, por dónde veo en la realidad los signos que me confirman seguir la ingeniería, el movimiento juvenil, o una vida misionera, consagrada… Era increíble cómo lo que era dudoso, empezaba a solidificarse… Pocas pero fuertes certezas… Yo no me inventé la llamada; era más fuerte la “voz interior” que me invitaba  seguir el Evangelio más por entero, alegría, serenidad ante las tentativas de disuadirme mis padres…

.

1017287_489175851172777_1050334866_n

Entré en la comunidad. Empezó una etapa nueva de ir ahondando, descubriendo, convalidando,   confrontando aquellos deseos primeros… hacerlos vida en una comunidad concreta: misioneras claretianas, pues en lo poco que había podido conocer de su vida, de sus Fundadores, encontraba sintonía y veía un futuro.  Detrás de cada una de estas palabras: ahondando, descubriendo, convalidando,   confrontando… hay un trecho de tiempo, personas, experiencias con las que se podría escribir un libro… Pero si cuento esta breve historia, puedes intuir, que todo ello me ha ido afianzando en el camino de Seguimiento de Jesús al estilo claretiano. Cuando me han pedido dar testimonio de mi camino vocacional en ocasión de un aniversario, no encontré dificultad en explicar en qué consistía esta vocación…. ser hermana, respondí. Hermana.

.

Y no es que lo haya alcanzado, ni me preocupa demasiado; pero aún consciente de cuánto falta para serlo de veras para todos los que encuentro en mi camino… sí, me ilumina esta consigna. Hermana con otros hermanos y hermanas…, pues somos todos hijos de Dios Padre; hermana, porque ésta es la familia que quiso Jesús… ¿quién  es mi hermano, mi madre, mi hermana?  Hermana, porque no abuela, ni tía, ni prima, ni huerfana, ni hija única…; hermana porque tengo hermanas, hermanos, más allá de mi familia de origen. Ser hermana, digo, es un modo de ser con el que quisiera acercarme a todos; es también una misión, la de crear fraternidad.

.

.

Jolanta kafka Misionera claretiana