A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

NI DIVISIONES NI MIEDOS: MISIONERAS CLARETIANAS  

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Este fue el inicio de las Misioneras Claretianas. Pero puede ser un buen inicio también para ti. Que ningún mar te detenga. Que ninguna noche te oscurezca. Que ninguna división llegue a dividirte irremediablemente…  

De mis escritos:  

“Tarragona, 15 de agosto de 1851. Día de la Asunción de María Santísima. Reuní las jóvenes que había admitido por compañeras… ofreciéndonos a Dios con voto de atravesar los mares e ir a cualquier parte del mundo sin hacer división entre nosotras” (M. Antonia París). 

Así fue nuestro origen. Así nacimos. Con el deseo y la voluntad de atravesar todos los mares que se nos presenten. Y desde luego, se presentan….  

A veces parece que la «otra orilla» es inalcanzable. Otras veces que no hay posibilidad de navegar, que ese «mar» nos va a tragar inevitablemente. A veces atravesamos fronteras físicas. Somos misioneras. Somos destinadas a cualquier parte del mundo; no por gusto propio, sino porque el Evangelio de Cristo nos envía, nos urge, nos alimenta. 

Y vivir sin hacer división entre nosotras. Sin crear distancias, sin dejar que nada ni nadie nos enfrente, nos divida, nos aleje. Haciendo fácil este mismo camino a los demás, a todos. ¿Cuántas cosas ponemos por delante de la unidad, de la fraternidad, de la comunión? ¿Dónde está esa fina línea entre la lucha por la justicia y la verdad o ser generadoras de divisiones? 

Sea como sea, embárcate, ponte en camino, compromete la vida con quien quieras y como quieras, pero haz algo con ella… ¡Feliz viaje por la vida! 

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