“No hay PAZ sin DESARROLLO”. Por Laura Rodríguez

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La Asamblea General de Naciones Unidas propone, desde el año 1981, celebrar cada 21 de septiembre el Día Internacional de la Paz, un día consagrado al fortalecimiento de los ideales de paz, tanto entre todas las naciones y todos los pueblos, como entre los miembros de cada uno de ellos.

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jpic-sep16-1Este año, con el lema: «Los Objetivos de Desarrollo Sostenible: los cimientos de la paz» nos invita a darnos cuenta de la importante relación que tienen los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (aprobados por los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas en septiembre de 2015) con la construcción de la Paz. El desarrollo y la paz son elementos interdependientes que se refuerzan mutuamente.

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La nueva y ambiciosa Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible pide a todos los países que empiecen a trabajar para lograr estos 17 Objetivos en los próximos 15 años: actuar sobre la pobreza, el hambre, la disminución de los recursos naturales, la escasez de agua, la desigualdad social, la degradación ambiental, las enfermedades, la corrupción, el racismo y la xenofobia, entre otros. Todos estos factores suponen un desafío para la paz y generan un terreno fértil para el surgimiento de conflictos. El desarrollo sostenible contribuye de manera decisiva a disipar y eliminar estas causas de conflicto, además de sentar las bases para una paz duradera. La paz, a su vez, consolida las condiciones requeridas para el desarrollo sostenible y moviliza los recursos necesarios que permiten a las sociedades desarrollarse y prosperar.

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JUZGAR

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La Doctrina Social de la Iglesia tiene frecuentes referencias sobre la relación entre desarrollo y paz que nos urgen como cristianos a no desentendernos de esta tarea. Es nuestra responsabilidad edificar la paz en el día a día, para que entre todos busquemos consensos y acuerdos que permitan una sociedad justa que haga efectiva para todos, sin exclusiones, el acceso a los bienes materiales y espirituales indispensables. “Por eso, el otro nombre de la paz es el desarrollo. Igual que existe la responsabilidad colectiva de evitar la guerra, existe también la responsabilidad colectiva de promover el desarrollo.”  Juan Pablo II. Centesimus annus, 1 de mayo de 1991 (nº 52)

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La paz no es un estado de quietud y de calma, no es el resultado del dominio del más fuerte, ni de la pasividad del que no quiere líos, la Paz es fruto del encuentro y la fraternidad. Dios nos quiere hermanos, por eso Jesús nos enseñó la oración del Padre Nuestro ( Bienaventurados los que hacen la paz). Francisco, en la Evangeli Gaudium (nº 239) nos recuerda: “La paz se construye día a día, en la instauración de un orden querido por Dios, que comporta una justicia más perfecta entre los hombres. En definitiva, una paz que no surja como fruto del desarrollo integral de todos, tampoco tendrá futuro y siempre será semilla de nuevos conflictos y de variadas formas de violencia.” Es más, el Catecismo de la Iglesia Católica (nº 2.317), señala claramente: “Las injusticias, las desigualdades excesivas de orden económico o social, la envidia, la desconfianza y el orgullo, que existen entre los hombres y las naciones, amenazan sin cesar la paz y causan las guerras. Todo lo que se hace para superar estos desórdenes contribuye a edificar la paz y evitar la guerra”

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Sobre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, en el discurso que pronunció Francisco ante la Organización de las Naciones Unidas en septiembre de 2015, advierte del peligro de que estos objetivos no tengan una repercusión directa sobre las personas y se queden sólo en palabras y datos estadísticos y analíticos que no reflejen lo concreto: “La medida y el indicador más simple y adecuado del cumplimiento de la nueva Agenda para el desarrollo será el acceso efectivo, práctico e inmediato, para todos, a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada y agua potable; libertad religiosa, y más en general libertad de espíritu y educación.”

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ACTUAR

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¿Qué podemos hacer tú y yo: nosotros?

Aunque te parezca que pueda ser poca cosa, seguro que si te paras a reflexionar un poco hay muchos “pequeños” gestos concretos capaces de construir paz y que pueden contribuir al desarrollo de todas las personas. Te propongo que nos enganchemos a la cultura de las “ERRES”:

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  • Reflexiona, sé crítico. Cualquier acción que daña el medio ambiente o que vulnera los Derechos Humanos tiene consecuencias sobre nuestro bienestar y desarrollo como humanidad. Comparte tu reflexión con otros: familia, amigos, compañeros de trabajo, … apoyarnos los unos en los otros nos permitirá avanzar como familia humana hacia un mundo más fraterno.
  • Rechaza productos tóxicos que degradan la naturaleza, los que son de usar y tirar, o los que están producidos en condiciones de trabajo esclavo.
  • Reduce tu consumo (agua, energía, combustible, compras innecesarias… ¡Ojo con la dinámica de consumir lo novedoso!
  • Reutiliza lo que no usas dándole otra vida, regálalo, o dónalo a una ONG. Puede que a tí te parezca un trasto, pero otras personas pueden seguir dándole uso.
  • Recicla los residuos separando las basuras. Es posible, con un poco de interés y  modificando ciertos hábitos de tu rutina diaria.
  • Redistribuye, por ejemplo comprando productos de comercio justo o consumiendo en pequeños comercios y no en grandes superficies.
  • Relocaliza consume productos locales, de esa forma reducirás el consumo de combustible y tendrás alimentos más frescos.
  • Reclama No te quedes callado e indiferente ante situaciones de injusticia o atentados contra la dignidad humana que se produzcan a nivel global, local o en tu vida cotidiana. Utiliza los medios de comunicación, foros, redes sociales, … y únete a otros, participa en asociaciones, colectivos… hazte oír. Haz uso de tu derecho a elegir a tus representantes políticos y hazles saber que para tí es importante que desde los organismos públicos se promuevan iniciativas que protejan el medio ambiente, que garanticen los Derechos Humanos para todas las personas sin excluir a nadie y que contribuyan al desarrollo y a la paz.

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Muchos pequeños gestos concretos pueden ir dejando de retroalimentar las estructuras de un sistema injusto que degrada el medio ambiente, agranda la desigualdad e impide el desarrollo y la paz.

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“Tenemos un plan para trabajar juntos en favor de la Paz”. Mira este video:

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Más información sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible aquí:

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Laura Rodríguez

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