Nunca dejes de confiar

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Algunas veces depositamos nuestra confianza en la persona equivocada y con razón -o sin ella, porque no siempre comprendemos a nuestro corazón- nos sentimos traicionados. En esas circunstancias, corremos el riesgo de dejar que la amargura nos gane la partida, de permitir que la indiferencia anide en nuestro corazón… Nos parece que nunca más será posible volver a confiar en nada ni en nadie y nos parapetamos detrás de una coraza de dolor y resentimiento… Y sin darnos cuenta, al suponer que todas las personas son iguales y pueden hacernos daño, nos aislamos, renunciando así a toda posibilidad de encuentro… 

Pero en esos momentos en los que nos sentimos más vulnerables, olvidamos que solo el bálsamo del querer puede ayudarnos a curar nuestras heridas y hacer que cicatricen; que no estamos solos, pues otros caminan a nuestro lado, sosteniéndonos en esas ocasiones especialmente complicadas… por eso, pase lo que pase, nunca dejes de CONFIAR