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ORAR CON LAS ESCRITURAS - Acompasando

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A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

ORAR CON LAS ESCRITURAS

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El objetivo de la oración es que haya un encuentro de toda yo con Dios, espíritu y Espíritu, palabra y Palabra… cuando este encuentro ocurre, los medios utilizados desaparecen. Y, en principio, nos podemos valer de todo para llegar a ese encuentro dichoso, porque Dios está en todo… poco a poco iremos aprendiendo la manera más propia mía de orar en cada momento, siguiendo una especie de intuición y escucha atenta de mi ser.

bible_love_2Hoy aportamos una manera de orar muy querida para la familia Claretiana y es ORAR CON LAS ESCRITURAS, con la Biblia. Yo diría que es la fuente primaria de oración. En la Biblia queda recogida toda la HISTORIA DE SALVACIÓN, la BIBLIA ES VIDA, antes que palabra escrita. Claret decía que cuando oraba con la Biblia le parecía que oía una voz que le decía a él lo mismo que leía… y París que los Evangelios son como una carta personal que Dios escribe a cada uno…


Inspiración (¿Será casualidad que se utilice la misma palabrita, INSPIRACIÓN, para hablar del carácter “revelado” de los textos bíblicos y de una parte de la respiración que me pone en contacto con la Ruah? Eso es!)

El Espíritu estaba con los autores sagrados escribiendo a través de su experiencia traducida en lenguaje peculiar, personal, propio de cada uno… y ese mismo Espíritu está también actuando cuando leemos la Biblia y nos disponemos a orar con ella. De ahí la importancia de invocarle y orar en comunión con el Espíritu. Él nos recuerda y actualiza en nosotros lo mismo que pasó. Esas palabras escritas hace tiempo son luz en la oscuridad de mi yo interior con el fin de reconocer que la acción de Dios en épocas pasadas prosigue hoy en mí. Importa mucho creer esto, porque sin esta certeza el método no valdrá para nada. Es como sí la Biblia recogiera las experiencias básicas, las necesarias y suficientes por las que pasamos cualquier ser humano y nos sugiriera que todas ellas pueden ser historia de salvación, entonces y ahora. ¡Dios quiere seguir escribiendo salvación en mí y a través de mí!


Elige un pasaje que te atraiga de alguna manera. O también, ora con los textos que la Liturgia propone para la Eucaristía cada día. Siguiendo el método de la LECTIO DIVINA:

LEEREl primer paso para orar con ese texto es LEER, leer hasta que el texto te quede totalmente familiar, incluso puedes memorizarlo. Lee como si leyeras por primera vez, escuchando a Dios dirigiéndose a ti en este preciso momento, y no como si esas palabras vinieran de fuera, sino resonando desde tu mismo ser, pronunciadas en tus entrañas. Lee varias veces y quédate con aquella palabra o frase que sobresalga sobre las demás, luminosa, como si esa frase te hubiera elegido a ti especialmente.


Saboréala como saboreas un caramelo y permanece con ella sin tratar de analizarla. Es la MEDITACIÓN. Nuestro cuestionamiento mental puede mantener a Dios alejado del corazón y de lo que se trata es de que penetre en nuestro corazón y sentimientos hasta transformarlos.

Si te viene algún pensamiento o distracción, permite que la luz que sale del texto planee sobre eso, y luego habla con Dios tan sencilla y sinceramente como puedas, sabiendo que Dios ama el caos que eres y que su Espíritu puede poner orden en ese caos, como lo hizo en la creación primera. Es la ORACIÓN, el tercer paso. El diálogo cordial con quien sabes te ama. El diálogo quizá se convierta en algún momento en puro silencio, paz, serenidad, gozo. Puede ser la CONTEMPLACIÓN, que no es solo cosa de místicos. Solo Dios tiene palabras de vida, y da gusto escucharle.

REZARPALABRADeja que esa frase quede como un mantra, una jaculatoria sobre el resto del día, pasando a la ACCIÓN, a la práctica. No seamos como aquel que escucha y se olvida de lo que ha oído. Más bien como María guardemos la Palabra en el corazón, siempre. Su Palabra nunca vuelve a Él de vacío. Lleva el fruto de tus obras.

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Consuelo Ferrús, rmi

@consuelormi