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ORAR - PEDIR (oración de petición) - Acompasando

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A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

ORAR – PEDIR (oración de petición)

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Con ocasión del Adviento se me ocurre sugerir como pista de oración, la oración de petición, al fin y al cabo, durante este tiempo vamos a repetir sin cansarnos una petición muy clara: ¡VEN SEÑOR JESÚS!

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Quizá tengamos la idea de que la oración de petición, al ser una forma “egoísta” de oración, es la menos excelente… pues no.

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¿Habéis observado que la oración que Jesús enseña a sus discípulos es toda ella una oración de petición? Padre… santificado sea tu Nombre… venga tu Reino… hágase tu voluntad… perdónanos… En Lc 11, 5-10 Jesús parece comentar el Padre nuestro y nos sorprende la fuerza y simplicidad de sus palabras: “todo el que pide recibe…” sin peros de ninguna clase… La oración de petición es la única forma de oración que Jesús enseñó a sus discípulos, aunque Él practicara también la oración de alabanza y otras.

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Es ésta una enseñanza en todo el NT: la oración nos da cuanto necesitamos… y la oración es básicamente, oración de petición (Lc 18, 1-8; Mc 11, 22-26; Mt 21, 20-22; Jn 14, 12-14; Jn 15, 7; Jn 16, 23-24; Sant 1, 5-8; 1Jn 3, 22; 1Jn 5, 14-15; Flp 4, 4-7; 1Tim 2, 1ss)

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¿Hace falta que le pidamos si Él ya sabe lo que necesitamos? Jesús dice que su Padre se ocupa de las aves del cielo y de los lirios del campo y no termina diciendo: “no pidáis”, sino “no os preocupéis”. Pidamos y dejemos todo el asunto en sus manos, confiando que Él se hará cargo de todo para que salga como es debido. No podemos sacar de este planteamiento una idea de que la oración nos dispensa de todo tipo de esfuerzo, una teología del perezoso. El secreto consiste en esforzarnos como si todo dependiera  de nosotros y confiar en Dios como si todo dependiera de Él…

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La oración de petición es la más connatural a los humanos porque nos hace ver nuestra condición de creaturas, la absoluta dependencia de Dios, nos enseña a confiar en él absolutamente, como un niño en brazos de su madre. Y eso es bueno para nosotros. Nos coloca en nuestro sitio.

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pedir3

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Hay que tener en cuenta:

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la motivación, el porqué pedimos: ¿Brota de nuestra conciencia de criaturas? ¿Qué cosas pedimos a Dios, en qué momentos, con qué actitud…? ¿Para quién o quiénes? ¿Y si no se nos concede lo que pedimos? ¿Cómo afecta la oración de petición a la imagen que tenemos de Dios?

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 Pedir en el nombre de Jesús significa que no hemos de pedir lo que Él jamás pediría a su Padre. Lo que se pide es el Espíritu, el de Jesús,  no cualquier otra cosa. Jesús nos dice que pidamos el pan de cada día, no cosas superfluas e innecesarias. La oración de Jesús en el huerto fue escuchada no porque Dios lo librara de la muerte sino porque le fue dado el Espíritu para cargar con la pasión.

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La verdadera petición aviva siempre el interés por los demás. Quien espere de Dios que sea generoso en sus dones, debe él a su vez ser generoso con sus semejantes. Pedir a Dios con respeto, adoración y sobrecogimiento, pedir que se nos dé, no para quedárnoslo sino para trasmitir algo de Él a los demás.

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Orar con insistencia, no cansarnos de pedir porque no se nos conceda inmediatamente… Hay que insistir, como la viuda ante el juez… como la mujer cananea de fe grande, alabada por el mismo Jesús.

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En la oración de petición  hay toda una forma de vida: vida de fe, de perdón al hermano como se me concede a mí, de generosidad, de absoluta dependencia y confianza en Dios.

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En nuestra vida deberíamos seguir una “dieta equilibrada” en la que tengan cabida distintas formas de oración: la adoración y la contemplación, la oración litúrgica y sacramental, la oración con la Palabra, oración de intercesión y perdón, de abandono, la petición. El Espíritu nos irá diciendo cuál y en qué momento, porque es él quien ora en nosotros si le dejamos y sabe pedir lo que conviene. Por eso es el don por excelencia que pedimos.

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No dejemos la oración de petición, pues cada día tendremos que pedir Padre venga tu Reino… danos pan, perdónanos, aumenta mi fe… ¡VEN SEÑOR JESÚS!

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Y va… y VIENE. Pero eso será otro capítulo: cómo orar cuando venga, pequeño, Dios encarnado.

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Consuelo Ferrús, rmi

@consuelormi

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