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ORAR TÚ-yo - Acompasando

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A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

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Siempre me ha hecho gracia el juego del yo-yo haciendo relación a que todo en este juego depende de mí… yo lanzo, yo recojo…
Sin embargo, propongo como pista para orar, una palabra que son dos, formando una unidad estrecha: TÚ-yo. He leído hace poco en un libro de Javier Melloni: “la oración es posible porque hay dos”. Muy cierto. Orar no se puede sin esta conciencia de un Tú, porque no es un monólogo, no es una secuencia de pensamientos, no es un examen, ni una ocasión para planificar mi vida, ni para resolver problemas, YO, YO… dirá Sta. Teresa de Jesús que “orar es tratar de amistad con aquel que sabemos nos ama”. La amistad también es cosa de dos, y es intimidad, es diálogo, es complicidad, es vida compartida, es esperanza, es descanso, es palabra y silencio… así la oración.
Oramos porque hay un Tú, cuya existencia afirmamos, un Tú al que nos sentimos re-ligados, que afecta hondamente a nuestra existencia, un Tú peculiar, especial… con el que podemos hablar, a quien podemos escuchar, a quien le importamos, que cuenta con cada una de nosotras sus criaturas, y a quien le importa lo que hagamos con el resto de criaturas…
En definitiva un Tú que busca la comunicación, que sale al paso de hombres y mujeres concretos en situaciones concretas.
Ese Tú, busca mi yo. En la relación, rehace y constituye mi yo, en una religación interactiva que necesita del diálogo y comunicación, la mutua presencia (a aparente ausencia a veces)… El yo necesita de un tú para existir y saber que existe, no personas yo-yo, sino abiertas…
Me viene a la cabeza lo de DOMESTICAR del zorro y el Principito… en la oración, como en la amistad, se trata de crear vínculos, más allá de una relación funcional, utilitaria… dedicar tiempo para que esa relación sea única, aunque el TÚ de la oración sea el Dios de todos, universal… crear unos ritos propios, ambiente oracional único entre TÚ y yo…
Cuando vayas a orar, busca, invoca, descansa, habla, llora, escucha, calla, canta, ríe… con un Tú. Podrás hasta ponerle un nombre particular que a ti te diga mucho: mi roca, mi libertador, mi Padre, mi amigo… mi… solo si para ti es un verdadero TÚ.