Orar unos por otros

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Esperar Por Otros

“…Ha mirado la pequeñez de su Esclava” (Lc 1,28)  Así, con tan pocas palabras, María, la que vivió en plenitud la espera de la primera Navidad, nos dice sencillamente que el Señor hizo en ella cosas tan grandes porque “la miró”. 

Son estas dos palabras las que quiero me ayuden a vivir este Adviento. Mi composición de lugar será estar cerca de María, tanto en la oración como en las distintas faenas caseras o trabajo.

Y, así, junto a Ella, dejaré que Dios me mire, procurando recibir conscientemente su mirada. Eso es para mi orar. Con la certeza de que no lo hace desde el infinito, sino que me mira a mí desde dentro de mí, y no estoy haciendo literatura, es su Palabra: “vendremos a él y haremos en él morada” (Jn 14,23).

Creo que esa mirada de Dios me purificará y hará fecunda, a mí, a los que amo, a quienes me cuesta aceptar, a mi entorno y… a todo el planeta. Todos estaremos más disponibles a la acción de su Espíritu.

Y, por supuesto, dispuestos a  recibir con gozo la esperada Navidad -¿dignamente preparada?- Confío en que sí, porque, a pesar de mis fallos, el Niño Jesús dará el toque final.  

San Juan de la Cruz me anima: “y yéndolos mirando…. vestidos los dejó de su hermosura” (Cántico espiritual, 5).

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