PADRE NUESTRO DEL ASOMBRO. Oración

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Jesús Tú nos enseñaste a orar con el Padre Nuestro. Lo he rezado muchas veces, pero quiero rezarlo esta vez ¡con ASOMBRO! Como un niño pequeño que lo descubre por vez primera…

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Ayúdame Jesús a pronunciar la palabra ¡Padre! con la misma familiaridad con que tú le llamabas: papá, papaíto… Ayúdame, con un corazón sencillo, a captar la grandeza de este descubrimiento que tú nos has regalado: Dios es Papá. Ese papá bueno, cariñoso, cercano, atento, que todos deseamos. No un Dios juez, que inspira temor, que castiga, controlador, aguafiestas, machacador. No.

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Tú nos lo has dicho: “nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar” (Mt 11, 27) es decir, a los pequeños. Y yo tengo la gran suerte de poder recibir ese secreto tuyo, si me dispongo con fe a creer tus palabras, a entrar en tu Corazón de hijo y hermano.

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  • «Padre Nuestro» Dios quiere cuidar de nosotros y protegernos, como un papá bueno.  Dios desea que estemos seguros en Su familia, como hijos adoptivos y herederos.
  • «Que estás en los cielos» Busca a Dios. Adóralo. Él es todopoderoso y quiere echarnos una mano en nuestros problemas. Por eso, porque nos ama tanto, no se queda allá arriba, visita todos nuestros caminos. Es el Todobondadoso.
  • «Santificado sea Tu Nombre» Santo, santo, santo. Es como decir ¡qué asombroso eres Dios!. Eres lo más grande. Por eso, vive de manera que otros lo descubran también.
  • «Venga Tu Reino» ¡Disfruta este empeño: colaborar en hacer de la tierra un cielo! Haz lo que haces. Y hazlo todo como si fuera para el Señor. Descubre tus dones y ponlos en práctica, multiplícalos.
  • «Hágase Tu Voluntad» Dios es el alfarero, nosotros somos la arcilla. Dios nos mantiene girando en su rueda de alfarero, dándonos forma y reformándonos, a medida que baña con lágrimas nuestras vidas para que se asemejen más a la forma de su Hijo que vivió haciendo en todo Su voluntad. Mantén húmeda la arcilla de tu vida mediante la oración y la entrega confiada en Sus manos. Su Voluntad es el Amor. Ha venido a darte Vida en abundancia por medio de su Hijo Jesús.
  • «En la tierra como en el cielo» en todo lugar, en todo momento… tu amor nos rodea, nos invade por doquier. A todos y a todo.
  • «Danos hoy nuestro pan de cada día» ¡Confía! Dios proveerá para tus necesidades. Él cuida del gorrión y también cuidará de ti.
  • «Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden” Entrega a Dios tus culpas. Pide perdón. Actúa como que ya se te ha perdonado. Nadie puede perdonar los pecados, sino solo Dios… Brotará el perdón a quien te haya ofendido a ti.
  • «Y no nos dejes caer en tentación» Ora para no caer. Todos los días somos tentados, a veces de manera encubierta, engañosa, sin saberlo. Que el Señor abra tus ojos ciegos por medio de la gente que te rodea y bien te quiere. Tú no dejes de escuchar.
  • «Líbranos del Mal» Hemos sido salvados por Jesús resucitado. Porque la muerte no tiene la última palabra y él visita nuestros infiernos sacándonos de ellos con su mano poderosa. ¿No es digno de asombro?
  • «Amén”. Así es. Toda la Gloria al Señor, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

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