Pase lo que pase, confiaré.

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Canción: No temeré (Jorge Zurita)

La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, 

pues el viento era contrario (Mt 14,24)

¡No puedo! ¿No te das cuenta? ¿Acaso no me entiendes? Me tiemblan las piernas, tengo un nudo en el estómago. ¡Me va a estallar la cabeza! ¿No ves que me faltan fuerzas para afrontar lo que me está pasando, lo que está por venir? Me falta el aire. Me ahogo en mis inseguridades. Tengo miedo. 

¿A quién no se le han “enredado” estas frases en la cabeza? ¿Quién no ha sentido el viento en contra? ¿Quién no ha visto amenazada la “estabilidad” de su vida? 

Necesito parar. Respirar. Mantener mi atención en mi respiración.

Escanearme. Ser consciente de mis emociones hoy. Preciso ponerles nombre, identificar lo que me pasa. Percibo miedo, tristeza, angustia, apatía, inseguridad, … Me empeño en controlar la situación, pero no puedo. Me bloqueo. Más angustia. Más inseguridad. Desánimo. 

Pero al instante les habló Jesús diciendo: ¡Ánimo!, que soy yo; no temáis (Mt 14,27)

Jesús sabe que tengo miedo y no me pide que no lo tenga. Me pide que lo venza, que lo supere, que ese temor a lo que ocurre a mi alrededor no me paralice. Tengo que gestionar el miedo, el temor que me llena de inseguridades. He de enfocarme de otra forma en lo que me pasa. Saber mirar. Contemplar la vida con otra mirada. Vivir cada día, paso a paso.

El auténtico viaje de descubrimiento no consiste tanto en buscar nuevos paisajes como en contemplar los viejos con ojos nuevos (Jon Kabat-Zinn)

Y entonces me pregunto, ¿qué hace valiosa mi existencia hoy? ¿Cuál es el reto, el desafío, la responsabilidad, el regalo de este día?

El desafío consiste en aprender a vivir cada día lentamente, con dedicación plena. Vivir en la actividad y en el descanso. Fijarse en cada uno de los detalles que llenan el día de hoy: los que me agobian, los que me inquietan y me preocupan, pero también los que me alegran. Aprender a mirar lo que hoy recibo con una mirada nueva cargada de ternura y de bondad dejando a un lado los juicios, el victimismo o la indiferencia.

Y, lo más difícil… Abrazar la vida tal como viene, con sus miserias y su grandeza.  Acoger lo que llega a mi vida con esperanza pues me ofrece una oportunidad para crecer, para construir la mejor versión de mí, para saber confiar.

Frente a la inseguridad, confianza. https://www.youtube.com/watch?v=NINhitcM0DE

Canción: Confiaré (Amparo Navarro), por Mate González.