PAZ LABRADA, PAZ RECIBIDA

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BIENAVENTURADOS LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ, PORQUE SERÁN LLAMADOS HIJOS DE DIOS”

Bien- Aventurado el que se adentra en los territorios de la Vida pertrechado con la vestimenta de la Paz.

Ese es el Guerrero de la Paz, ese es llamado Hijo/Hija de Dios.

Porque atravesó sus noches interiores y luchó las batallas contra la parte mediocre de su yo.

Porque se bien-aventuró adentrándose en lo más profundo, allí donde reside el verdadero Yo, Esencia que es Amor.

Porque se atrevió a cortar amarras con la máscara de sí mismo.

Porque se acalló para escuchar la Voz más allá de toda voz…

Por todo ello, regresó del viaje ileso de miedo, vacío de egoísmo, 

pleno de paz…

Guerrero pacíficado que allí donde está puede pacificar

Uniendo lo dividido,

Derrotando la mentira con la Verdad.

Bien se aventuró quien así decidió ir en pos de su propia Paz

Abandonándose confiado en los brazos del Abbá.

Ese es quien atraviesa los desiertos de la Vida 

Sembrando con sus actos, semillas de esperanza,

Regando vergeles de abundancia,

Poniendo en cada noche una tenue claridad.

Bien se aventuró quien, calmando sus tormentas,

Navega con los otros desplegando todas las velas,

Oteando abiertamente cada horizonte,

Atendiendo amorosos a cada náufrago de esta sociedad.

Hijo de Dios le llamarán

Porque con sus actos regenera el mundo dolorido y dañado.

Hijo de Dios le llamarán,

Porque su presencia hace nacer sonrisas

despertando esperanzas nuevas.

Bien-aventurado eres tú y soy yo, 

Lo somos todos cuando nos aventuramos más allá

Y avanzamos decididos hacia la verdad de nosotros mismos.

Acontece entonces el amanecer de la Justicia

Brota la Paz.

La trabajada paz, labrada en surcos de mantenido esfuerzo,

La recibida Paz, derramada con amor 

Desde el adentro de nuestros corazones

Corazones de hijos e hijas de Dios.

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