¿qué hace sonreír a ROQUE BICORO?

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¿Qué te hace sonreír?

¿Dónde está la fuente de tu alegría?

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ME HA MIRADO COMO HIJO Y ME SONRIÓ

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Es simpático mirar a uno mismo y decir algo que entusiasme e ilusione en el oído de otras personas. Miro la vida como algo eventual, porque no entiendo cómo llegó a mí, ni por qué la merezco. Por eso la miro como un regalo de Dios y como una oportunidad para entrar en la dinámica del encuentro más alegre con los demás.

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Cada vez que me toca hacer un viaje hacia mi vida para encontrar sus razones, me viene a la memoria una frase de mi madre que nos repetía cuando éramos niños: “nunca dejes de sonreír, aunque estés agobiado, la sonrisa es la mejor enamorada de tu vida”. A partir de aquel momento, esta enseñanza doméstica ha orientado mi vida y ha ido consolidándose en el curso de mi experiencia de vida cristiana. De la misma forma ha estado presente tanto a la hora de ir madurando mi respuesta a la llamada, como en el esfuerzo cotidiano para ir superando las dificultades. La frase de mi infancia ha caminado conmigo y ha ido tomando otro sentido. Aún más, luego de superar unas experiencias apostólicas, de riesgo y de miedo, descubrí que alguien camina a mi lado, y no me abandona en la soledad. Siempre está presente en el momento oportuno, presente en las alegrías y cuando el dolor me atormenta. Por eso digo que Dios me regaló la vida, me la cuida porque me ama. Es una razón para sonreírle a la vida.

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Desde entonces mi visión de la vida es más fresca ante los reveses del camino. Él te regala la vida para vivir en medio de una familia que te quiere, te regala la fe para vivirla y compartirla en la comunidad de creyentes, te llama sin condición para poder sentirte amado compartiendo el servicio de amor con los hermanos y con las hermanas, te regala un espacio de tiempo para poder deleitarte sonriendo con dolor; y salvar tu ilusión al borde de caer en el abismo de la eterna angustia y de la decepción. Esto me convence que Dios me hace privilegiado por acompañarme siempre y por contar conmigo en sus proyectos. Es así como me ha mirado como hijo, me ha honrado con su llamada y me ha enviado a sus creaturas.

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Por tanto, el saber que la vida resulta ser una eterna fiesta cuando descubres que es Dios mismo quien te ama y te protege siempre, puede echar mi dolor al viento, puede arrancar de mí la pena y llenarme de alegría; el sentirme amado y hacer un esfuerzo para servir con libertad… esta conciencia vale tenerla como fuente para que salga una sonrisa alegre en los labios como expresión del amor que rebosa el corazón. Cada vez más se hace evidente que esta sonrisa, no solo es expresión sino presencia transformadora del poder de Dios que se nos revela a diario.

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Roque Bicoro Eyaga Mokuy, Cmf.