¿qué hace sonreír a VICTORIA BARTOLOMÉ?

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¿qué te hace sonreír? 

¿dónde está la fuente de tu alegría?

En el trasfondo de estas preguntas descubro un cierto engranaje, como si de alguna manera estuvieran entrelazadas. Cuando se encuentra la “fuente de la propia alegría” son muchas las situaciones que nos predisponen a la sonrisa. No todo lo que vivimos hace sonreír, pero cuando la fuente interior es diáfana, su luminosidad se irradia a través de gestos y acciones.

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La sonrisa es manifestación de bienestar, de acogida, de ternura, y suele ir apoyada con la mirada, pero también descubrimos a nuestro alrededor sonrisas que nacen en el dolor, en circunstancias adversas pero, así y todo, nos hablan de amor. Como claretianas, el ejemplo de Teresita Albarracín con su lema `sonreí siempre´ sigue siendo modélico para jóvenes y mayores.

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¿Qué puedo decir yo?

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Hay ciertos instantes cotidianos, cosas tan comunes como una puesta de sol, paisajes muy variados, niños jugando, aves volando, sonrisas que quedaron grabadas, … chistes, conversaciones, miradas, imágenes, películas, recuerdos… de cosas y personas que nos han hecho y nos hacen sonreír, todo ello va forjando una impronta de agradecimiento a Dios por cuanto nos ha dado y disfrutamos. El ambiente familiar de alegría, de superación, de libertad en responsabilidad ayuda también a crecer en alegría. Las pequeñas dosis que la vida nos proporciona de superación ante las dificultades, van calando y fortaleciéndonos para `saborear la vida´ con mirada y sonrisa optimista.

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De todo acontecimiento podemos sacar una brizna de sonrisa si las experiencias son positivas ¿y… si no lo fueran? Jesús nos habla en su evangelio y nos muestra el SENDERO de su Gracia.

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Si soy capaz de sonreír ante tantas calamidades, desafectos, odios, rencores, retos… es porque Dios entró en mi vida, yo fui a su encuentro, pero fue Él quien se hizo el encontradizo, el que me dirigía.

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Por eso puedo decir `cuando descubrí que había un Dios comprendí que no podía hacer otra cosa sino vivir para El´

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Esforzarse por vivir queriendo encontrar sentido a todos los acontecimientos en la presencia de Dios a través de lecturas, trabajo, distracción, reflexión, conversaciones e interiorización es lo que hace sentir que El habita en medio de nosotros, en nuestro ser débil. Todos somos débiles pero esa Luz desemboca siempre en la claridad serena del rostro de un Dios que sigue viviendo entre nosotros.

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Y esa es la fuente de mi alegría.

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Una alegría que te da serenidad, paz y fortaleza cuando cada acontecimiento se valora en su justa medida.

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Victoria Bartolomé