Quien tiene un amigo…

La amistad, esa capacidad de tender puentes hacia los otros, expresa un amor incondicional, noble, valioso, que requiere comprensión, sinceridad, respeto, valoración de lo diverso, solidaridad,  generosidad…

Crear lazos con personas que pueden ser muy diferentes a nosotras pero con las que nos une algo especial, supone entrar en una dinámica de confianza por la que nos dejamos agujerear nuestra concha y al mismo tiempo nos hacemos responsables del amigo. Salir de nosotros mismos, de nuestra apatía y conformismo y sentirnos unidos a otros, hace que seamos más fuertes, más capaces de sobrellevar las dificultades de la vida y de afrontar grandes retos, tanto personales como sociales. 

En la exportación Christus vivit (151,152), el Papa Francisco nos dice:  «La amistad es un regalo de la vida y un don de Dios. A través de los amigos el Señor nos va puliendo y nos va madurando. Al mismo tiempo, los amigos fieles, que están a nuestro lado en los momentos duros, son un reflejo del cariño del Señor, de su consuelo y de su presencia amable. Tener amigos nos enseña a abrirnos, a comprender, a cuidar a otros, a salir de nuestra comodidad y del aislamiento, a compartir la vida. La amistad no es una relación fugaz o pasajera, sino estable, firme, fiel, que madura con el paso del tiempo. Es una relación de afecto que nos hace sentir unidos, y al mismo tiempo es un amor generoso, que nos lleva a buscar el bien del amigo.»

Por eso «un amigo fiel no tiene precio» (Eclo 6,15). 

La ONU nos invita a celebrar cada 30 de julio el Día Internacional de la Amistad. Aprovecha la ocasión para explicitar, con palabras o con algún gesto, lo mucho que valoras a tus amigos.

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