San Romero: “Para que todos tengan vida, vida en abundancia”

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La vida de San Oscar A. Romero sigue siendo referente para todo hombre y mujer que busque dar un poco de sentido a su vida, a su realidad… Un hombre de apariencia sencilla y tímida, sin embargo, con una fuerza interior avasallante cuando su corazón a través de sus palabras, se hacía eco del dolor que le causaba el sufrimiento de su pueblo. Luchar por la justicia no es cuestión solo de “rebeldía” o de “llevar la contraria” a los sectores políticos y económicos de la realidad, sino, que teniendo un profundo encuentro con el Jesús de la historia, del Evangelio, descubres que hay factores que no permiten hacer cumplir el sueño de Dios, “que el hombre y la mujer tengan vida, y ésta en abundancia”(Jn 10,10)… Solo esta fuerza venida del encuentro con Jesús histórico, puede hacernos capaces de sacar fuerzas internas para ver la realidad y luchar por su equidad, por su justicia. 

En una de sus homilías Mons. Romero nos decía: “La Iglesia, pues, defiende los Derechos Humanos de todos los ciudadanos, deber sostener con preferencia a los más pobres, débiles y marginados; promover el desarrollo de la persona humana, ser la conciencia crítica de la sociedad”. (Homilía 4° Domingo de Cuaresma 1978).

Este, por tanto, es un llamado no solo a la Iglesia, sino a todos, a todos lo que tengan “hambre y sed de justicia”, aquellos que deseen ver a los hombres y mujeres, a las naciones, libres y plenas en su dignidad. ¡Súmate! El mundo clama justicia, el pobre también merece ser feliz. “Dichoso eres si tu corazón vibra por buscar la verdad, la justicia y la paz, como Mons. Romero”. Que él nos enseñe a permanecer fieles en la lucha, fieles en la causa, que no es otra que la causa de Dios por amor a su pueblo. ¿Lo sueñas, lo deseas? ¡Vamos a hacerlo realidad!… 

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