Sé que algún día el Sol brillará de nuevo. Kiko “CJ” Guang Qiang Gao, cmf

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Kiko “CJ” Guang Qiang Gao, cmf 25 de Septiembre de 1986 — 21 de Julio de 2013

 

[Desde el Equipo de Acompasando, propusimos a Kiko, en el mes de junio, que compartiera su vocación para abrir esta sección en la  nueva web. Un mes después, Kiko moría en Granada inesperadamente. Por eso hemos querido publicar un retazo de su historia personal, que sirva como homenaje fraterno y gran testimonio misionero, en la vida y en la muerte. ¡Gracias Kiko!]

 

Guang Qiang Gao nace el 25 de Septiembre de 1986 en el seno de una sencilla familia Católica de la provincia de Shanxi (China) y es bautizado con el nombre de Francisco. Aunque durante su infancia la situación económica de su familia era muy limitada, gracias al tesón y el esfuerzo de su padre la situación familiar mejora notablemente y con el tiempo toda la familia se traslada al lugar donde éste trabaja. Gracias a que quedó primero de su curso durante la enseñanza media, un internado privado le ofrece una beca para los estudios de Bachillerato.

 

En 2006 inicia los estudios universitarios de Arquitectura, pero debido a la súbita muerte de su novia,  que iba a estudiar en su misma universidad, abandona la universidad e ingresa en el Seminario menor diocesano. Un año más tarde es enviado al seminario mayor donde en esos momentos se seguía un estilo de vida monástico-benedictino. Es allí donde conoce a los claretianos Paco Carín y Sid Ching que trabajan en ese seminario.

 

El estilo de vida que se sigue en el seminario no está acorde con su llamada vocacional, y en el discernimiento descubre que su entrada al seminario fue una falsa huida hacia delante. Abandona el seminario en 2008 y comienza un proceso de discernimiento vocacional con los claretianos; el 7 de Octubre de 2008 pide el ingreso en el postulantado.

 

Realiza parte de su postulantado en Filipinas donde vive un proceso profundo de apertura personal y aceptación de su historia pasada. Sus superiores deciden seguir adelante con su proceso formativo en Pekín, donde continúa ahondado cómo Dios ha invadido su vida, transformando el dolor en vida. Pero allí sufrirá una experiencia traumática que le marcará personal y vocacionalmente: fue arrestado durante 15 días durante uno de los momentos políticamente más delicados. La cruz había llegado a su vida de forma muy directa y optó por abrazarla. Esa experiencia, a pesar de la oscuridad que supone, reafirma su vocación: María y Claret fueron su apoyo espiritual y moral durante esos días.

 

El 29 de Julio de 2011 marcha a España para participar en el Día Mundial de la Juventud en el grupo de la Familia Claretiana de la Delegación de Asia Oriental. Acabado éste se queda en España, en el seminario intercultural de Colmenar Viejo, para aprender la lengua y comenzar un año más tarde, el 8 de Septiembre de 2012 su noviciado en Granada. Si algo define su vocación es la capacidad para sentirse feliz y cómodo,  “como en casa”, entre los claretianos. Y así continuó siendo en el noviciado. Sus hermanos novicios veían claramente en él la luz fuerte en cada contexto, su disponibilidad en todo y para todo, su sinceridad fraterna y su don de gentes hacían de Kiko un novicio especial para cada uno de ellos. La tarde del 21 de julio, tras una mañana de retiro marcada por la contemplación de su propia historia de salvación y su hondo deseo de vivir conforme su voluntad siendo misionero claretiano, falleció ahogado en la piscina. Kiko se marchó buscando cómo saciar su sed misionera, yendo a la “casa” de verdad, para ser y sentir de otra forma. Y, seguro, él sigue siendo misionero. Quizá no como nos imaginábamos o como nos hubiese gustado, pero sí dando fruto.

 

 

Reflexión sobre mi Historia Vocacional, 6 de Junio del 2009

 

Me gusta la nieve porque muchos de los acontecimientos gratos de mi vida ocurrieron mientras estaba nevando. Así, cada vez que llega el invierno siento calor en lo más íntimo aunque afuera esté helando. Cuando algo nos gusta, no es porque simplemente sea bonito, sino porque tiene un especial significado para nosotros.

 

Aunque la naturaleza se viste de gris en el invierno, este da al ser humano algo verdaderamente puro y natural. La llegada del Invierno me recuerda que pronto habrá primavera (…)

 

Es un hecho que cada “amanecer” es para cada uno un misterio de gracia renovada desde el que tenemos que encarar ese cada día futuro que se torna presente; así es la vida.

 

Así como cada día Dios es siempre nuevo para mí, igualmente lo es cada mañana. Cada día concedido por Dios es el inicio de un nuevo año, y he de buscar por el sentido de cada día, en lo bueno y en lo malo. Aunque a veces sufra e incluso me llegue a enfadar con Dios, sé que cualquier cosa que me de va a ser buena, porque me ama y nunca me va a dar una serpiente. Sabe lo que es bueno para mí, como mi vocación, que viene de Él. Su mano ha sido mi guía hasta ahora; nunca pensé que iba a estar donde ahora estoy. Hizo un plan para mí y se cuidó de que cada paso me sea de provecho.

 

Sigo a Jesús porque me da aquello que realmente quiero, como el Año Nuevo que trae muchos regalos a los niños*. Le sigo porque le necesito. Independientemente de lo que ocurra en el futuro, siempre estará conmigo. Aunque no le veo, le puedo sentir. Aún recuerdo con claridad mi hombre viejo, un joven estará conmigo. Aunque no le veo, le puedo sentir. Aún recuerdo con claridad mi hombre viejo, un joven descorazonado en busca de un refugio. En aquel momento sentía que no había en el mundo un lugar donde pudiera encajar alguien tan ruin y malvado. ¿Dónde acudir? Entonces Dios abrazó y acepto a este chaval miserable que era yo. Dios invadió mi oscuridad y me dio una nueva oportunidad con la que relanzar mi vida. Aunque mis tinieblas aún acompañen mi caminar, me rehízo de nuevo, y porque se que Dios está a mi lado. Así creo que puedo salir de esa tiniebla. Estoy en las buenas manos de mi Dios. Tiene un plan para mi y yo, paso a paso, lo voy recorriendo. Seguramente me esperan dificultades pero creo que sea lo que sea lo que Dios me envíe será algo de lo que me beneficie, ya que me conoce más íntimamente que yo mismo.

 

Los que seguimos a Jesús lo hacemos por diferentes motivaciones personales, y sea cual sea esta motivación Dios nos acepta a todos, igual que el sol de invierno invade todo con su luz cristalina. La libertad que nos ha regalado Dios nos permite hacer lo que queramos, a escondidas o a las claras. Yo prefería hacerlo a escondidas pues así podía hacer cosas sin que otros lo supieran. De hecho, me estaba mintiendo a mi mismo ya que aunque pudiera ocultar a otros lo que hacía, no podía engañar ni a Dios ni a mí mismo. ¡Qué estúpido era! Ahora, en cambio, me siento afortunado pues sé cuál es mi problema.

 

Aunque ahora no pueda hacer las cosas a la perfección, voy a esforzarme por hacerlas tan bien como de verdad pueda. Dios está conmigo para ayudarme. Me gusta también mucho cuando en Invierno la nieve lo cubre todo, cuando todo se torna inmaculado como si la realidad se pusiera una camisa blanca y fuera bautizada por la nieve, tan bella y agradable. Especialmente añoro ese caminar por una carretera llena de nieve virgen en la que voy dejando mis huellas tras de mí, como si fuera el pasar de mi vida. Cuando me detengo a pensarlo descubro que aunque de hecho han sido poco los pasos que he dado en mi vida, la clave está en comprender cada uno de ellos; mi caminar vocacional es ahora como ese caminar invernal por aquellas carreteras nevadas.

 

Aunque sienta frío y dolor sé que algún día el sol brillará de nuevo, y sé que no estoy sólo porque Jesús marcha conmigo y me sostiene.

 

 

Francisco Gao (Kiko) Novicio claretiano

高光强

 

 

 

* En China es tradición regalar a los niños dinero en sobres rojos o juguetes durante las festividades del Año Nuevo Lunar (Enero-Febrero).