SONRÍE y sé feliz – Las Bienaventuranzas. por Adolfo Chércoles!

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Comienza una nueva sección de nuestra web que abarcará todo este curso 2015-16.

En ella presentaremos algunas claves de formación para la vida desde cada una de las bienaventuranzas, y a través del prisma de la alegría.

Para ello aprovecharemos la sabiduría de Adolfo Chércoles, que lleva muchos años enseñando las bienaventuranzas con humor, con realismo y chispa. Le hemos pedido prestadas algunas de sus reflexiones y descubrimientos, y ¡nos los ha prestado!

Nuestro colaborador César L. Caro le irá dando forma cada mes. ¡arrancamos!

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Las Bienaventuranzas no son una moral, ni una filosofía, nada de eso. Las Bvs expresan sencillamente la experiencia de Jesús. Y la experiencia de Jesús como hombre hay que situarla en Nazaret. Nazaret fue lo decisivo en su existencia -la vida pública es un apéndice-, allí vivió la mayor parte de su vida, y la vivió con los ojos muy abiertos, captando al milímetro lo que era el ser humano, lo que era la vida… En Nazaret como uno de tantos, en la monotonía de un pueblo, en el aburrimiento, en la cotidianeidad. Solo desde esa situación podía extraer una experiencia válida para toda persona.

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Pero las Bvs no son una experiencia cotidiana más, sino vivida desde la perspectiva en la que toda persona ha coincidido, coincide y coincidirá: el ser feliz, la plenitud, la realización personal. Todos coincidimos en esto: en buscar la felicidad. Otra cosa es que nos equivoquemos, metamos la pata… Pero en este intento todos coincidimos.

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En esta búsqueda nos encontramos con el Evangelio. A lo mejor todo lo que Jesús dijo es un disparate y sencillamente estaba loco, pero lo que nunca podremos echarle en cara es que su apuesta por la felicidad sea “evasiva”, porque clava dicha apuesta en aquello que consideramos que la haría imposible: la pobreza, el dolor, el hambre… todas esas cosas están a nuestro alrededor, a veces, nos amenazan y, lo que es peor, son realidad para millones de personas. Y la manía habitual es pensar que cuando se consiga eliminar todo eso de la vida, llegará la felicidad. Pero parece ser que eso no acaba de lograrse, y, lo que es peor, de darse nunca podremos asegurar la alegría plena. Esto es un dato importante que no conviene olvidar: el Evangelio, al parecer, no da de lado a esa realidad que a veces no sabemos qué hacer con ella, pero que se nos impone.

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Con estas reflexiones intentaremos ver si Jesús estaba loco, o nosotros estamos tontos. ¿Podemos seguir hablando de felicidad, Bienaventuranza, sin salirnos de la realidad, sin soñar? Esto es lo que va a intentar el Evangelio. ¿Tendrá razón? A lo mejor el Evangelio lo tenemos sin estrenar, lo conservamos como un regalo valioso, pero envuelto, como ahora hacemos con los regalos, lacito incluido. Intentemos “desenvolver” este regalo tan apreciado “teóricamente”, pero tan ausente de nuestra vida, porque ¡a lo mejor el Evangelio es verdad!

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Todo el Evangelio está enmarcado en dos grandes preguntas: “¿qué os parece?“ y “si quieres…”. Todas las parábolas están planteando estas dos preguntas. Es decir, Jesús fue por la vida haciendo estas dos preguntas. Ha sido la oferta más limpia que se ha hecho en la Historia, porque va dirigida a las dos coordenadas que nos definen como personas: la inteligencia y la libertad.

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Las Bvs no son algo sobrenatural, sino lo más profundo del ser humano, lo que toda persona está buscando a tientas sin saberlo. Nos vamos a acercar a ellas quitando todas nuestras seguridades, todos nuestros supuestos. Vamos limpiamente a dejar que se nos pregunte sencillamente qué nos parece la vida desde esta oferta, posiblemente sin estrenar.

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Cada una de las Bienaventuranzas va a tocar un problema que afecta a toda persona y va a avisarnos de las tentaciones que dicho problema lleva consigo, para posibilitar objetivamente la fraternidad. Es decir, va a desenmascarar mecanismos, a veces inconscientes (ya sean trampas, miedos, …) que imposibilitan el que podamos realmente ser hermanos y estar felices.

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Y así termina este primer capítulo. El mes que viene, más: continuaremos con nuevas entregas del sabor de Chércoles. ¡No os lo perdáis!

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Por César Caro