Testimonio de Resiliencia en los Premios Príncipe de Asturias. Por JoseFer Juan

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Resiliencia en los Premios Príncipe de Asturias

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Hablamos de superación personal, de resiliencia, y muchas veces pensamos en pequeño. Como estrategias que nos ayudan a dar la batalla y vencer una circunstancia personal, pero se queda ahí simplemente: en la superación. Sin embargo, se ve de otro modo cuando adquiere relevancia mundial. Vamos a tomar este prisma para observar la resiliencia en los Premios Príncipe de Asturias.

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Ocho personas e instituciones han sido reconocidas con este mérito, como es costumbre. Han aparecido en los medios de comunicación con cierto impacto para el gran público, porque en sus ámbitos particulares ya eran figuras claramente destacadas. A muchos no los conocíamos, a otros sí. Pero han tenido la oportunidad de destacar por su sencillez, su admiración, su contribución a la humanidad.

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1test-artes-testNuria Espert. Premio de las Artes. Una mujer que se reconoce luchadora silenciosa, desde sus mismos inicios. Que ha sabido avanzar y crecer en un mundo muy masculino, adquiriendo prestigio y valoración entre sus compañeros. Supieron ser, ella y tantas otras personas de su generación, libres en un contexto difícil. Y, a pesar de sus muchas luchas y peticiones, algunas de éstas conservan su capacidad de diálogo y cuestionamiento. Sin revanchas.
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1-4testJames Nachtwey. Premio de la Comunicación y Humanidades. Salta a la vista que en su trabajo ha pasado por lugares a los que probablemente nunca quiso ir a los que no volvería bajo ningún concepto. Ha sufrido en sus propias carnes, pero no tanto como aquellos a los que ha fotografiado. Su dolor es el ajeno, su mirada refleja al otro para sacarle a la luz. El suyo es el premio no sólo a lo que hace, sino a ser capaz de poner en juego sus valores y cualidades al servicio de los otros. Seguramente haya llorado incontables ocasiones revelando sus instantáneas. Él sabe, como ningún otro, lo que hay detrás de cada una de sus fotos.
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Mary Beard. Premio de las Ciencias Sociales. Es una de estas grandes mujeres que se ha hecho a sí misma. Cuya vocación comienza por la necesidad de pagar sus propios estudios, en excavaciones que después de devolvieron la pasión por la historia. Ganó (y ganamos) mucho más con su sacrificio de lo que ella imagina. Ha devuelto vida a lo clásico, a lo antiguo y en tantos momentos olvidado. Pero lo ha hecho, además, con la maestría de quien procura leer la historia desde lo pequeño y cotidiano, intentando dar voz a los (y las) más olvidados de los olvidados. Porque la historia se puede leer simplemente en la sucesión de emperadores, o ir más allá, a lo más complicado y difícil, e investigar el día a día de millones de personas que constituyeron realmente el Imperio. Ahí ha estado su gran labor. A la que se suma la no menos importante de hacer que su estudio llegue a un gran público y lo apasione. Ha sido un placer escuchar su discurso. ¡Muy recomendable en los tiempos de la amnesia social obligatoria!

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1-6-testHugh Herr. Premio de la Investigación Científica y Técnica. Quizá el que menos presentación necesita hablando de resiliencia en los Premios Príncipe de Asturias. Su imagen lo dice todo. También su sencillez y la capacidad de convertir su herida en bien para la humanidad en su conjunto. Como ya sabéis, Hugh dedica todos sus esfuerzos a desarrollar tecnología que posibilite volver a caminar a quien perdió las piernas, sin preguntar por qué. Pero también de dar brazos a aquellos que los perdieron. Insisto, sin preguntar por qué. Lo suyo es una contribución general a infinidad de personas sufrientes del mundo. Su aportación es absolutamente necesaria, y qué pocos podrían hacer con igual pasión lo que él mismo hace. Verlo en pie significa esperanza.

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1-9-testJavier Gómez Noya. Premio de los Deportes. A  un deportista no le es ajena la palabra resiliencia. En cada carrera, más en deportes tan exigentes como las pruebas combinadas estilo Triatlón, se pone a prueba la persona entera. Vemos cómo solucionan con tanta facilidad sus tensiones personales, que no tenemos del todo presente su sacrificio continuo. Cuando algo va mal, por pequeño que sea, se hace notar rápidamente.

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1-2test-artes-testRichard Ford. Premio de las Letras. Leer el galardón rebuscando en su vida es un privilegio. Una historia de niño nada fácil, trabajador desde siempre por lo que cuenta, humilde al reconocer sus limitaciones e incluso defectos. De los que ha hecho, y aquí lo más grande, su mayor virtud. Un escritor con problemas de dislexia y falta de atención. Reconoce con gran sencillez que sólo es capaz de hacer una cosa al mismo tiempo. Su progreso definitivo hacia la literatura fue fruto de un robo, en el que se vio sin libros de Derecho ante sus exámenes. De aquellos lodos, estos tesoros. Una vida muy iluminadora en la que todo inicia desde abajo. Hasta entrados los veinte reconoce no haber leído prácticamente nada. Sus relatos dan muestra de ello, de alguna manera. No hunden, sino que esperanzan. Sus personajes, también resilientes.

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1-7-testConvención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el acuerdo de París. Premio de Cooperación Internacional. Pocos sabrán el esfuerzo que hay que hacer para llegar a un gran acuerdo. Los que no tienen sensibilidad ecológica considerarán, sin lugar a dudas, que todo esto es un exceso y una pérdida de tiempo. Los que la tienen, y la mantienen a pesar de los pesares desde el compromiso personal, tomarán este acuerdo como un pequeñísimo y casi ridículo. Pero aquí hay acuerdo, victoria para seguir adelante, para seguir concienciando y sensibilizando, para crear espíritu común y límites claros. Llegar a trabajar en un organismo de Naciones Unidas para cuestiones humanitarias debe ser algo así como lidiar cada día con la impotencia y los grandes intereses, una especie de guerra en la que mantener la esperanza debe ser algo mucho más complejo de lo que creemos. ¡Felicidades! ¡Que sirva de respaldo!
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Aldeas Infantiles SOS. Premio de la Concordia. Escuché en la radio a una persona de Aldeas Infantiles, que vivía en casa con varios muchachos de acogida. Sin lágrimas en los ojos, y con mucho orgullo, recordaba en la radio cómo se metía por las noches en su cuarto a llorar de impotencia no pocas noches y a la mañana siguiente se levantaba la primera para tomar su café, disfrutar de media hora de tranquilidad, y comenzar a despertar a los pequeños. Así un día y otro, sin descanso. Haciendo de su vida un hogar de acogida y dar una familia a quien no la tiene. Y éste es sólo un testimonio de los cientos que nutren y dan sabia a este proyecto. Sus inicios, para quien quiera leerlos, no nacen de la gloria ni de los premios, sino de la forma más humilde posible. ¡Cómo no premiar la resiliencia en los Premios Príncipe de Asturias de este modo!

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Esto sólo es un testimonio, quizá pequeño, una mirada a la riqueza y hondura que hay en la vida detrás de cada Premio. Aproximarse a lo que algunas veces llamamos grandeza humana, desde su pequeñez y su historia. ¡Doblemente gracias, por lo que son y por lo que hacen!

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Repito, al final del artículo, que merece la pena enormemente escuchar a Mary Beard en su discurso. Leer alguno de sus textos o escuchar uno de los documentales. Aplaudir la victoria de Javier Gómez Noya, como si fuera un aplauso a muchos, y disfrutar con cada una de sus carreras. O acercarse a Aldeas Infantiles SOS, por si se despierta algún punto de interés interiormente en nosotros y nos arremangamos un poco las manos. También leer una novela al menos de Ford y disfrutarla en sus personajes, excesivamente cercanos a la gente que ya conocemos. Ir al teatro con Nuria Espert, admirarse con la capacidad creativa de Hugh Herr, ver las fotos de Nachtwey y buscar algo de lo que reflejan, sufrir con ellas sin paliativos. Y, cómo no, apoyar con la vida cotidiana el acuerdo, cada uno de ellos y superarlos en lo cotidiano, que defienda la casa común.

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José Fernando Juan

@josefer_juan