Trata de personas

¿Qué has hecho con tu hermano? (Gn 4, 9-10)

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Desde tiempos antiguos, todas las sociedades han conocido el sometimiento del ser humano por parte de otros seres humanos. A pesar de la abolición de la esclavitud, hay 35, 8 millones [1] de niños/as, jóvenes, hombres y mujeres de todas las edades, que son vendidas y compradas, que trabajan en condiciones infrahumanas, son privadas de su libertad, explotadas laboral y sexualmente y obligadas a vivir en condiciones de esclavitud.

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VER:

Ver el video:  TRATA DE PERSONAS (WWW.CEIDAS.ORG)


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JUZGAR:

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«Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer» (Jn 15, 15).

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“Nadie podrá ser objeto de esclavitud o servidumbre; la esclavitud y el comercio para la esclavitud están prohibidos en cualquiera de sus formas”(Declaración de los DDHH 1948, nº 4)

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Todo derecho fundamental toma su fuerza de la ley natural, que al reconocerlo impone la obligación correspondiente. Por lo tanto, aquellos que exigen sus derechos y, por otro lado, olvidan sus obligaciones, son personas que construyen con una mano y destruyen con la otra”.  (Juan XXIII,    Paz en la Tierra -Pacen in Terris, 1963- nº. 30)

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“Siempre me angustió la situación de los que son objeto de las diversas formas de trata de personas. Quisiera que se escuchara el grito de Dios preguntándonos a todos:    «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4, 9). ¿Dónde está tu hermano esclavo? ¿Dónde está ese que estás matando cada día en el taller clandestino, en la red prostitución, en los niños que utilizas para mendicidad, en aquel que tiene que trabajar a escondidas porque no ha sido formalizado? No nos hagamos los distraídos. Hay mucho de complicidad. ¡La pregunta es para todos! En nuestras ciudades está instalado este crimen mafioso y aberrante, y muchos tienen las manos preñadas de sangre debido a la complicidad cómoda y muda”. ( Francisco, E.G. nº 211)

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“Por desgracia, el flagelo cada vez más generalizado de la explotación del hombre por parte del hombre daña seriamente la vida de comunión y la llamada a estrechar relaciones interpersonales marcadas por el respeto, la justicia y la caridad. Este fenómeno abominable, que pisotea los derechos fundamentales de los demás y aniquila su libertad y dignidad, adquiere múltiples formas sobre las que deseo hacer una breve reflexión, de modo que, a la luz de la Palabra de Dios, consideremos a todos los hombres «no esclavos, sino hermanos». (Francisco, 2015 Mensaje Día Mundial por la Paz, nº 1)

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ACTUAR:

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  • A nivel personal

1.- Hacernos estas tres preguntas:

  • ¿Cómo me siento interperlada/o ante la realidad de la esclavitud?
  • ¿Trato en la vida cotidiana con víctimas de la trata de personas?
  • ¿Qué hago ante productos que con toda probabilidad han sido realizados mediante la explotación de otras personas?

2.- Tomar conciencia de este fenómeno social para trabajar por erradicar la cultura de la esclavitud.

3.- Aprender a visibilizar e identificar a las posibles víctimas de trata en mi entorno más cercano.

4.- Recuperar la educación en valores morales, como el respeto a los demás por ser seres humanos y por su dignidad, y rechazar toda discriminación e instrumentalización de las personas.

5.-  Participar en encuentros, jornadas y grupos de trabajo que nos permitan conocer y profundizar en una realidad rápida y cambiante.

6.- Colaborar con las entidades y ONG que luchan contra la trata.

7.- Si conozco algún caso de trata, acudir a la comisaría más cercana y denunciarlo.

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  • A nivel social/institucional

1.- Favorecer políticas que luchen contra la pobreza y desigualdad de género y creen condiciones de vida digna para todos/as.

2.- Instar a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial a adoptar medidas y leyes contra el tráfico de personas que protejan a las personas víctimas de trata.

3.- Dejar de favorecer y contribuir al negocio lucrativo de la prostitución, tan vinculado a la trata, desalentando la demanda y eliminando la publicidad de ofertas sexuales en los medios de comunicación social, para no ser cómplices de este mercado de seres humanos.

4.- Desarrollar programas educativos que tengan como finalidad el conocimiento del fenómeno, las consecuencias sobre las jóvenes, las familias y la sociedad, mediante la implicación de padres, educadores y colaboradores.

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Beatriz Mª Pereiro, rmi

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[1] Informe de la Fundación Walk Free

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