Un cambio en la política migratoria

  • VER

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Mira esta imagen… Contempla a cada persona, cada rostro  ¿Qué te dice? ¿Qué título le pondrías?

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Frente a la tragedia de miles de personas que huyen de la guerra, del hambre, de la injusticia…

Frente a los sangrantes e inhumanos acontecimientos de los que estamos siendo testigos en Europa…

Frente al saldo de vidas…

Frente a la ineficiencia política inaceptable en términos de dignidad y defensa de los Derechos Humanos, que nuestra sociedad  no puede permitir… ¿Qué estamos haciendo?

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  • JUZGAR

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 “Vengan, benditos de mi Padre, a recibir el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era emigrante y me recibieron… Los justos le responderán: Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y te dimos de beber, emigrante y te recibimos, …? Todo aquello que hicisteis a uno solo de mis hermanos más pequeños, me lo habéis hecho a mí”

(Mt 25, 3435.37.45)

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“Hoy, queridos hermanos y hermanas, quisiera hacerme intérprete del grito que, con creciente angustia, se levanta en todas las partes de la tierra, en todos los pueblos, en cada corazón, en la única gran familia que es la humanidad: ¡el grito de la paz! Es el grito que dice con fuerza: Queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz, queremos que en nuestra sociedad, desgarrada por divisiones y conflictos, estalle la paz; ¡nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra! La paz es un don demasiado precioso, que tiene que ser promovido y tutelado.

(Francisco, 1 de septiembre 2015)

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“Hay tres maneras de actuar ante la vida:  huir, ser espectador o comprometerse”                           

(Dominique Lapierre, “La ciudad de la alegría”)

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  • ACTUAR

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1- No cerrar los ojos ni el corazón. No ser indiferente a lo que está ocurriendo. Orar por los que sufren las causas de la guerra, de la injusticia y orar por los gobernantes para que busquen camino de solución.

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2- No dejarnos llevar por el discurso del miedo a la invasión del diferente, reconocer al otro no como un invasor sino como un igual con los mismos derechos, como un aporte positivo a nuestra sociedad, cómo un hermano en dificultad para el que hay que buscar un sitio, aunque estemos más estrechos.

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3- Tomar conciencia de que detrás de cada decisión de abandonar una casa, un trabajo y una vida hay una causa de expulsión (la guerra, la falta de oportunidades, el cambio climático…) y personas a las que proteger y garantizar sus Derechos Humanos.

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4- No quedarnos sólo en una respuesta de emergencia a todas esas personas que, efectivamente, necesitan de nuestra protección. Crear vías de protección y acogida efectivas para los refugiados.

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5- Exigir a nuestro gobierno políticas coherentes que aborden la complejidad de las causas que motivan la movilidad humana. Repensar  las políticas para el desarrollo y las políticas de integración.

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bienvenidos

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Beatriz Mª Pereiro, rmi

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