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UN MAR DE USAR Y TIRAR - Acompasando

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UN MAR DE USAR Y TIRAR

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El titular de la noticia, me resultó cómico: Proponen que la isla de basura del Pacífico sea un país. Me picó la curiosidad ante tal pretensión y seguí leyendo: la página web LADbible y la ONG Oceans Foundation piden a la ONU que se reconozca como un nuevo país la isla de plástico que se ha formado en el Océano Pacífico frente a la costa de Hawái. Su objetivo: reclamar la atención sobre los ocho millones de toneladas al año que terminan en los océanos y advertirnos que, de seguir así, para el año 2050 habrá más plástico en nuestros océanos que peces. Una forma de poner en evidencia nuestra inconsciencia por tratar nuestros océanos como un mar de usar y tirar. Porque aunque el reciclaje está cada vez más incorporado a nuestros hábitos, la mayoría de los más de 300 millones de toneladas de plástico producidos en el mundo cada año no se recicla, y al tratarse de un material resistente y duradero, tiene un impacto a largo plazo en los océanos. 

Pensando en el mar, recordé un canon que aprendí en los campamentos: ¡Mar, oh mar, oh mar, inmenso y bello mar…! Inmenso sí, por eso la Tierra es el planeta azul. Pero después de buscar más información sobre el tema, parece que en estos momentos el «bello mar» es más una sopa de residuos plásticos, que son cada vez más pequeños, que están pasando a formar parte del «alimento» de peces, aves, mamíferos marinos,.. y que están alterando delicados ecosistemas con consecuencias aún inciertas. Hasta el inmenso mar tiene límites. 

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) lanzó este año la campaña  «#MaresLimpios«. El objetivo: eliminar de ahora a 2022 las principales fuentes de basura marina: las microperlas utilizadas en productos cosméticos y el uso excesivo de plásticos de un solo uso. Para conseguirlo, exhorta a los gobiernos a comprometerse con políticas para la reducción y eliminación del plástico, pide a la industria minimizar los envases elaborados con este material y rediseñar sus productos, y apela a los consumidores a que abandonen el hábito de usar y tirar productos plásticos, antes de que perjudiquen irreversiblemente a nuestros océanos.  

El Objetivo nº 14 de Desarrollo Sostenible (ODS 14) pone la situación de los océanos en la agenda internacional y traza una serie de metas para Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible. Y en la reciente Conferencia “Nuestro Océano, Nuestro Futuro”, celebrada en Nueva York en Junio 2017 los gobiernos insisten en este objetivo y acuerdan una serie de compromisos para «detener e invertir el deterioro de la salud y la reducción de la productividad de nuestros océanos y sus ecosistemas y a proteger y restablecer su resiliencia e integridad ecológica«, según recoge la declaración final “Nuestro océano, nuestro futuro: una llamada a la acción”. 

También la Unión Europea está trabajando en una Estrategia Europea de Plásticos que plantea la reducción del consumo de productos de usar y tirar fabricados con plástico, como es el menaje desechable (platos, vasos, cubiertos, pajitas), o prohibir la presencia de microplásticos en productos cosméticos. 

En España, con dos años de retraso, aún estamos pendientes de transponer la Directiva 2015/720 de la Unión Europea para la reducción del consumo de bolsas de plástico ligeras. El proyecto del Real Decreto que se está preparando, prevé, entre otras medidas, que a partir del 1 de marzo de 2018, se prohíba en los puntos de venta la entrega gratuita a los consumidores de bolsas de plástico, debiendo los comerciantes cobrar una cantidad, por cada unidad que proporcionen al consumidor. Habrá una excepción para las bolsas de plástico muy ligeras (aquellas con un espesor inferior a 15 micras), que son necesarias por razones de higiene, o que se suministran como envase primario para alimentos a granel, como fruta, legumbres…  

JUZGAR 

El pasado mes de octubre, se celebró en Malta la IV Conferencia de alto nivel: “Nuestro Océano. Un Océano para la vida”, organizada por la Unión Europea. Con ese motivo, el Papa Francisco envía una carta, firmada por el Secretario de Estado, de la que extraigo tres fragmentos: 

Los océanos son patrimonio común de la familia humana. Solo con un profundo sentido de humildad, asombro y gratitud podemos hablar correctamente del océano como «nuestro». Cuidar de esta herencia común necesariamente implica rechazar las formas de actuar cínicas o indiferentes. No podemos pretender ignorar los problemas de contaminación oceánica resultantes, por ejemplo, de los plásticos y microplásticos que entran en la cadena alimentaria y causan graves consecuencias para la salud de la vida marina y humana.  

Es hora de trabajar con mayor responsabilidad para salvaguardar nuestros océanos, nuestro hogar común y de nuestros hermanos y hermanas, hoy y en el futuro. El libro de Génesis enseña que al principio «el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas» (1: 2). Este versículo nos recuerda que los océanos tienen una importancia especial para muchas religiones. La espiritualidad puede proporcionar incentivos poderosos para la protección de los océanos y, en general, para el cuidado de toda la creación (véase Laudato si, 216). «La ciencia y la religión, con sus enfoques distintivos para comprender la realidad, pueden entrar en un intenso diálogo fructífero para ambos» (Laudato si, 62) 

Los océanos nos recuerdan la necesidad de educar para el pacto entre la humanidad y el medio ambiente (véase LS, 209-215). En este sentido, se deben realizar esfuerzos para capacitar a los jóvenes a cuidar los océanos, pero también, siempre que sea posible, ayudándolos a crecer en conocimiento, apreciación y contemplación de su inmensidad y grandeza. Porque la contemplación de la creación puede enseñarnos lecciones valiosas y ser una fuente inagotable de inspiración (véase LS, 85). 

ACTUAR 

¿Qué podemos hacer tú y yo: nosotros? 

Aunque te parezca que pueda ser poca cosa, hay muchos “pequeños” gestos concretos capaces de contribuir a la conservación de los océanos. Te propongo el siguiente ejercicio para tomar conciencia del volumen de residuos plásticos que generas. 

  1. Recoge tu consumo de plásticos durante una semana. 
  1. El día previsto, pesa lo que has generado. Los plásticos abultan mucho, pero pesan poco. Multiplica el resultado por las 52 semanas del año. ¿Qué te parece esa cantidad? 
  1. Vacía ahora tu contenedor de residuos sobre una superficie amplia, separa y agrupa los plásticos según el tipo de envase (botellas, recipientes de comida, bolsas y otros plásticos…) y haz una foto del conjunto. 
  1. Contempla el resultado a la luz de las palabras del Papa Francisco recogidas en la Laudato si’, 211: 

La educación en la responsabilidad ambiental puede alentar diversos comportamientos que tienen una incidencia directa e importante en el cuidado del ambiente, como evitar el uso de material plástico  El hecho de reutilizar algo en lugar de desecharlo rápidamente, a partir de profundas motivaciones, puede ser un acto de amor que exprese nuestra propia dignidad. 

Si tras todo esto decides reducir tus plásticos, puedes ver cómo otras personas han conseguido vivir sin plásticos. Si no sabes cómo empezar, concéntrate en un tipo de envase, elige uno sólo y pregúntate si podrías eliminarlo de tu bolsa de residuos durante una semana. ¿Qué tendrías que hacer? Empieza por aquel que crees que te puede resultar más sencillo. ¿Qué tendrías que cambiar de tus hábitos? 

Por ejemplo: 

  • Si sales a comprar, lleva tus propias bolsas reutilizables y acostúmbrate a llevar contigo alguna bolsa plegable, por si necesitas comprar algo que no tenías previsto. 
  • elimina las botellas de agua y vasos desechables para el café, utiliza botellas y tazas reutilizables… 
  • no utilices pajitas de plástico para tomar las bebidas. 
  • prepara en casa tus yogures, natillas, flanes… utiliza envases unitarios de cristal o envases reutilizables. 
  • reduce el uso de productos de limpieza, busca alternativas ecológicas (usa vinagre, bicarbonato…). 
  • busca en tu localidad, tiendas que vendan productos a granel en las que puedas llevar tus envases o que utilicen envases retornables. 
  • no compres productos que vengan en bandejas y piensa en cómo puedes reducir el uso de bolsas transparentes. 

Continúa con el ejercicio y finalizada la semana, vuelve a pesar tus envases y a vaciar tu contenedor separar tus residuos plásticos. Saca una foto del conjunto y compárala con la semana anterior. ¿Qué sensación te transmite comparar ambas imágenes? ¿Qué ha supuesto en la organización de tus hábitos? ¿Cómo te sientes? ¿Repetimos el proceso con otro tipo de envases? 

 

Sólo a partir del cultivo de sólidas virtudes es posible la donación de sí en un compromiso ecológico. Si una persona, aunque la propia economía le permita consumir y gastar más, habitualmente se abriga un poco en lugar de encender la calefacción, se supone que ha incorporado convicciones y sentimientos favorables al cuidado del ambiente. Es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida. 

Papa Francisco. Laudato si’ 211 

 

 Aquí puedes ver más información sobre el tema:  

Únete a la campaña «#MaresLimpios» promovida por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMApara frenar la marea de plástico.   

 

 Artículos:  

 

Vídeos: 

 Sopa de plástico 1ª parte. Documental del programa «El Escarabajo Verde» TVE. Duración 31′   

Toneladas de plástico disgregado en pequeños o grandes trozos, incluso en fracciones infinitesimales, están disueltos en los océanos de todo el mundo y tienen un efecto devastador sobre la fauna marina y muchas aves. El ser humano no está exento de los peligros que comporta esta grave contaminación. 

El archipiélago canario se encuentra en plena zona de influencia de las corrientes del Atlántico Norte. Sus islas actúan a modo de parapeto y reciben en sus playas una gran cantidad de residuos que están dispersos en el océano y que flotan a la deriva. 

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