“USTEDES SON LA LUZ DEL MUNDO”

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Para los que leen esta página no escribo teología, ni una reflexión ocasional, simplemente comparto mi vida vivida misioneramente contigo. Lo hago desde la convicción de ser bautizada y como tal, tengo identidad misionera. lo que comparto no corresponde a un momento, a unos días, a una experiencia eventual. No, es la vida cotidiana vivida con actitud misionera, la que tú también estas llamado a vivir. 

En familia aprendí a ser misionera 

Nací en una familia sencilla, campesina, numerosa, católica practicante, formada en valores cristianos y actitudes misioneras como visitar los ancianos y enfermos de la vereda. Durante cada semana nos privábamos de algo en la comida y esto lo llevábamos a los que conocíamos no tenían mucho que comer o pedían en la puerta; para la navidad pedíamos dos juguetes, uno de ellos lo debíamos entregar a la mañana siguiente a los niños de las familias que trabajaban en la casa y que no tenían la posibilidad de comprar algo para sus hijos. Acciones acompañadas por la oración mariana, el rosario en casa, pidiendo por los misioneros. Estas experiencias me inquietaron y fueron forjando mi espíritu misionero. En mis años juveniles me integré a un grupo misionero que buscaba alimentos y ropa para llevar a los lugares más pobres de la localidad. Hoy, cuando vuelvo la mirada hacia atrás, siento que llevaba fuego en mi corazón que me motivaba a hacer cosas diferentes por los demás. Poco a poco iba comprendiendo que ser bautizada era ser misionera, era abrir los ojos para mirar de modo nuevo a los hermanos pobres. 

Jesús la razón de mi ser misionero 

Conocí a las Misioneras Claretianas, en los primeros años de bachillerato. Mi corazón se llenaba de ilusión, Sentía que aquí podía concretizar mi ser de misionera con mayor libertad, el servicio social que realizaban las hermanas me motivó mucho, la manera como ellas se preocupaban de los los ancianos, enfermos, huérfanos… así quería vivir yo, deseaba darlo todo para el Señor. Además, comprendí que este estilo de vida me daba la posibilidad de ir a cualquier lugar del mundo, me sentía ligera de equipaje, me daba libertad y ardor en mi corazón. 

La razón profunda de ser misionera adquirió sentido y hondura cuando resonó en mí la Palabra del Señor que me decía: Tu eres la luz del mundo, (cf. Mt 5,14). Releía este texto y continúo haciéndolo hoy. Les comparto que sigue resonando como nuevo para mí, escucho que Jesús sigue contando conmigo, ¡qué confianza tan grande! ¡qué amor me tiene!, ¡qué responsabilidad mantener la lámpara en alto y encendida! Tengo conciencia de que soy luz para los demás cuando soy capaz de salir de mí, de mis seguridades, de mis intereses, de mis egoísmos, para ser luz simplemente en cualquier lugar, carente o no de cosas, pero si necesitados de una palabra de ánimo, de ser escuchados, de mediar en una discusión, simplemente saber estar… al final, escucho unas gracias que salen de dentro… expresando: “desde que usted viene aquí la vida nos cambió”, “a su lado se siente paz”… Humildemente le doy gracias al Señor, que por su Espíritu he podido ser luz. 

Quiero terminar compartiendo la experiencia misionera de un joven indígena, en el Darién de Panamá. para algunas comunidades indígenas el rio es todo: la vida, la salud, la comunicación… Como misioneros, nos movíamos por el rio en piraguas para ir de una comunidad a otra. Y le pregunto a mi compañero de misión, durante un largo viaje por el rio Zambu ¿qué es para ti ser cristiano? Su respuesta fue inmediata: “ir por el rio, y agregó “así como el rio nos provee el alimento, es el medio para comunicarnos entre nosotros, para mantenernos limpios… es la vida, es todo. Por eso para mí ser misionero es ir por el rio y ése es el Jesús que estoy encontrando…” 

En este mes misionero, el Papa Francisco para el día del Domund, nos recuerda que cada hombre y cada mujer es una misión. Nos invita a reflexionar sobre esta realidad: “yo soy una misión en esta tierra y para esto estoy en el mundo” (Exhort. Ap. Evangelii gaudium, No 273). 

¿Te atreves a “ir por el río?” ¿“a ser luz del mundo y sal de la tierra”? ¿cómo, cuándo, dónde, con quiénes tu vida es misión? 

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