VOCACIÓN ES IR DEJANDO QUE DIOS ACTÚE EN TU VIDA. Margarita Gómez. Misionera Claretiana

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Mi experiencia vocacional es muy sencilla. Simplemente ha sido un ir dejando que Dios actuara en mi vida, que El guiara mis pasos y fuera, poco a poco, el centro de mi vida.
Soy misionera claretiana, llevo mi ser claretiana en los tuétanos de mis huesos, y lo soy por gracia de Dios, porque un dia me salió al encuentro y me pidió que le siguiera, que dejara cuanto tenia, padres, hermanas, familia, trabajo, sueños, … Cristo Jesús me invitó a seguirle, a compartir la misión que el Padre le había encomendado a Él, a emprender un camino que se iría abriendo en la medida que fuera acogiendo su presencia en los acontecimientos de cada día.

 

Son ya cuarenta y seis años de entrega el servicio del Reino como Misionera Claretiana. Soy Misionera Claretiana, hija de María Inmaculada, mujer que abrió el camino de fidelidad a la Palabra y que en mi vida sigue siendo guía, amiga, madre, protectora.

San Pablo definía quién era él diciendo: Yo, Pablo, llamado a ser apóstol, escogido para el Evangelio de Dios. Como él yo también digo:Yo, Margarita Gómez, Misionera Claretiana, llamada a ser apóstol, escogida para el Evangelio de Dios a toda criatura. Hoy anuncio la Gran Noticia como Profesora en un Seminario diocesano del sur de La Florida (USA). Sí, soy mujer de fe, discípula de Cristo Jesús, al estilo Claretiano, misionera evangelizadora allá donde la obediencia mi envía.

Como Misionera Claretiana he sido enviada a compartir mi fe con mis hermanas claretianas de otras culturas y países. El haber compartido con mis hermanas en Filipinas, Japón, India, Colombia, Panamá, Venezuela, México, y en mi propia tierra, España, ha sido el mayor regalo que Dios me ha hecho en estos cuarenta seis años de entrega a su servicio. Sigo a la escucha de la Palabra, dejándome interpelar por ella, aceptando el reto que cada día se me presenta para seguir en pos de Cristo Jesús, dejando que su amor siga creciendo en mi corazón haciéndome cada día más sensible a las necesidades de mis hermanos y hermanos que encuentro en mi caminar de fe en fe.

Cristo Jesús me invitó a ser discípula-apóstol-misionera-claretiana.  Si escuchas hoy su voz, no cierres tu corazón, como María, nuestra Madre, como Claret y Antonia Paris, sé valiente, arriésgate y di SÍ.